MEMORIA, RESISTENCIA Y GÉNERO: EL 25N CONTRA LA VIOLENCIA FEMINICIDA

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Este 25N un reclamo de justicia suena con fuerza. La violencia contra las mujeres muta, se vuelve digital, política y estructural, pero el dolor sigue siendo real.

La cifra es brutal y cotidiana; casi una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia a lo largo de su vida. Según un reciente informe de la OMS, son alrededor de 840 millones de mujeres las afectadas por violencia de pareja o por agresiones sexuales. Este 25N cobra especial significado: se reclama acción frente a todas las formas de violencia, también aquellas difíciles de ver, como la violencia digital.

 

¿Por qué se lleva a cabo el 25N?

El 25N se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Su motivo es honrar la memoria de las hermanas Mirabal, activistas asesinadas en República Dominicana en 1960. Desde entonces, esta fecha se ha convertido en un símbolo global de resistencia feminista contra la impunidad y la desigualdad.

 

Este año, la marcha del 25N está marcada por un reclamo urgente: la violencia digital. Según datos recientes de la ONU, el 38% de las mujeres ha sufrido violencia digital, y por lo menos el 85% la ha atestiguado. 

 

Por otro lado, el INEGI alerta que el 22.4% de mujeres mexicanas que usan internet han vivido ciberacoso. No se trata solo de golpes visibles o agresiones físicas, sino también de amenazas, difusión no consentida de imágenes íntimas y hostigamiento en línea. Activistas advierten que estas prácticas, aunque invisibles, dejan cicatrices profundas y ponen en jaque la autonomía de muchas mujeres. 

 

Al mismo tiempo, los datos globales sobre violencia de género revelan una crisis perpetuada. La OMS señala que solo en el último año, 316 millones de mujeres de 15 años o más fueron agredidas física o sexualmente por su pareja. En las últimas dos décadas, la disminución de la violencia ha sido mínima: apenas 0.2 % anual.

 

Además, por primera vez el informe de la OMS incluye estimaciones de violencia sexual perpetrada por personas que no son pareja. Según sus cifras, 263 millones de mujeres mayores de 15 años han sufrido agresiones sexuales por parte de terceros. Pero la cifra real podría ser mayor, pues muchas denuncias no se hacen por miedo, estigma o falta de acceso a la justicia.

 

El 25N en Puebla, donde la violencia misógina es sistematizada

En el estado de Puebla, la violencia contra la mujer sigue siendo alarmante: entre enero y mayo de 2025 se registraron 319 casos de violencia familiar atendidos en centros de salud, un aumento del 17 % respecto al mismo periodo del año anterior. Por otro lado, en el estado se contabilizan más de 240 probables feminicidios en el periodo entre 2021 – 2025; 1 feminicidio cada 7 días. Además, de enero a julio de ese año se contabilizaron 22,985 llamadas al 911 por violencia hacia mujeres, según cifras del SESNSP.

 

Por otro lado, Puebla también es uno de los estados con mayores denuncias por esterilización forzada, especialmente entre mujeres indígenas. Según datos de la CNDH recabados por “La Cadera de Eva”, entre 2012 y 2024 se han presentado al menos 16 quejas por ligaduras de trompas sin consentimiento informado, de las cuales 14 corresponden al IMSS. En muchos de estos casos, las mujeres denunciantes pertenecen a comunidades indígenas, lo que añade una dimensión de discriminación y violencia obstétrica que viola sus derechos reproductivos.

 

El 25N frente a una nueva ola de conservadurismo

Este 25N, también resuena en un contexto sociopolítico complejo. Crece el discurso antifeminista, la resistencia institucional y la minimización de las diversas violencias que enfrentan mujeres de comunidades marginadas. Colectivos feministas llaman a reconstruir el 25N como una trinchera sólida: no sólo para denunciar feminicidios, sino para exigir cambios en políticas públicas, regulación digital y protección legal.

 

Un sentido de urgencia orienta este 25N; la marcha no puede ser solo un acto simbólico. Las voces feministas insisten en que las plataformas digitales deben asumir su parte de responsabilidad: depurar sus sistemas para prevenir el acoso, la difusión de imágenes y el hostigamiento sistemático. También exigen la legislación para proteger a las víctimas y sancionar a los agresores digitales con la misma severidad que en el mundo físico.

 

Al mismo tiempo, se visibiliza la intersección de desigualdades. La violencia no afecta por igual a todas las mujeres; las más vulnerables suelen ser aquellas que viven en zonas empobrecidas, en contextos de crisis, o que se enfrentan a opresiones múltiples. Por ello, el 25N se plantea también como un espacio para exigir medidas estructurales que toquen lo económico, lo social y lo climático.

 

Finalmente, queremos convocar a nuestros lectores. Este 25N, distintas agrupaciones feministas realizarán una velada en el Zócalo de la ciudad de Puebla. Aquí se hará memoria de las víctimas de feminicidio en el estado. Se pide llevar veladoras, flores y cartulinas con los nombres de las víctimas.

El encuentro se realizará a las 6:30pm.

 


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