OZOLCO CONTRA LA TALA – CONFLICTO ENTRE EL PUEBLO Y LOS TERRATENIENTES

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El poblado de San Mateo Ozolco enfrenta los ecos del pasado hacendario del país. Un terrateniente ajeno a la comunidad reclama la propiedad del bosque que pobladores y pobladoras  han cuidado y conservado durante décadas. Mientras el pueblo no disputa la tenencia de la tierra, exige el derecho a proteger el ecosistema.

En Ozolco se vive la cruda realidad de quienes defienden los bosques: un hombre sin lazos con la comunidad impone su propiedad sobre el territorio forestal. habitantes atestiguan cómo su bosque es talado y quemado, mientras las autoridades no solo omiten su deber de protección, sino que otorgan permisos de explotación a este supuesto propietario. Con esta actitud, vulnera el derecho humano a un medio ambiente sano, reconocido en el artículo 4° de la Constitución mexicana.

La comunidad relata haber presenciado incendios y tala indiscriminada, acciones que atribuyen a la persona terrateniente con el apoyo de autoridades locales. Lo más grave es la indiferencia del gobierno estatal y municipal, que se niega a escuchar y ofrecer soluciones. A la población le preocupa que, sin bosque, se queden sin agua, ya que los árboles capturan la lluvia y la filtran hacia los mantos acuíferos, llenando manantiales y pozos. La desaparición del bosque significa la desaparición del agua, afectando también el derecho humano a este vital líquido, igualmente reconocido en el artículo 4° constitucional.

Por su parte, quien se declara dueño de los terrenos tiene su propia versión. Afirma que en 1917 le quitaron las tierras a su abuelo para crear los ejidos de la zona, un acto que califica como un «robo». Para justificar la tala, presenta varios argumentos: primero, asegura contar con un permiso oficial que la autoriza a cortar entre el 10% y el 12% de los árboles de forma selectiva. Segundo, alega que esta medida es necesaria debido a una plaga de gusano barrenador que, según su versión, ha afectado los bosques de la zona durante años.

La comunidad de Ozolco, si bien reconoce los documentos que la persona terrateniente presenta para sustentar su propiedad, basada en una herencia familiar de hace más de un siglo, cuestiona sus intenciones. Señalan que esta persona lleva menos de dos años viviendo en la localidad, carece de un interés genuino en la conservación y su único motivo es la explotación económica del bosque.

Durante una asamblea, quien se ostenta como propietario se negó a dialogar sobre la tala y, en cambio, se quejó de que la comunidad había instalado tuberías en sus terrenos para llevar agua a los pueblos. Actuó de manera prepotente y se negó a reconocer la función esencial de los árboles en la captación de agua. No obstante, el agua es de la nación y su aprovechamiento debe priorizar el bien común. “El aprovechamiento es para los pueblos, no para una persona”, afirmó un vecino de San Lucas Atzala.

Frente a esto, la comunidad no se ha quedado de brazos cruzados. Para encontrar una solución, proponen crear una mesa de trabajo con todas las dependencias de gobierno involucradas, con el objetivo de delimitar responsabilidades y exigir una respuesta. La lucha de Ozolco adquiere una relevancia global al conectar con el Día Internacional de las Montañas, decretado por la ONU el 11 de diciembre para recordar la vital importancia de estos ecosistemas.

Mientras la disputa continúa, la comunidad da lecciones de resiliencia y organización. Próximamente, el 5 de diciembre, se inaugurará una nueva bodega ejidal. Además, se ha obtenido una victoria significativa: recientemente, se concedió a los ejidatarios y ejidatarias de Ozolco el permiso para el aprovechamiento sustentable de la leña. Este logro, un reconocimiento a su histórica labor de cuidado, es la prueba más contundente de que el manejo forestal debe beneficiar al pueblo, no a intereses privados. Es con este permiso en la mano que la comunidad puede exigir con mayor autoridad: «A quienes sí lo cuidamos, nos dieron el permiso. A quien lo devasta, ¿por qué se lo permiten?».

La pregunta ya no se queda flotando en el aire. La población de Ozolco se está defendiendo con la ley, con la organización colectiva y con la verdad irrefutable de su cuidado del territorio. Su vida y su futuro dependen de que gane esta batalla.

Palabras del secretario, del comisariado ejidal de San Mateo Ozolco:

Daniela Gutiérrez

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