ASOMBRA LA QUEMA DE LOS PANZONES EN CHOLULA

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Sobre las terrazas de la pirámide de Cholula se aglomera un mar de gente. Esperando con ansias lo que está por venir, música de viento y cantos que vienen desde el santuario de los remedios animan al pueblo. Con la llegada de enormes muñecos de papel y pirotecnia, inicia la tradicional quema de los panzones.

 

Miles de personas provenientes de todos los pueblos de la región hacen acto de presencia. Precedida por el tradicional trueque, la quema de los panzones es el evento más movido en las festividades cholultecas. Su intención: rendirle culto a la “patrona”, siguiendo una tradición milenaria que ha continuado y evolucionado hasta nuestros tiempos.

Quema de los panzones

Como se ha hecho históricamente, se presentaron los 2 barrios de San Pedro Cholula: San Matías Cocoyotla y Santa María Xixitla, así como la junta auxiliar de San Andrés: San Bernardino Tlaxcalancingo. Cada comunidad encargada de la elaboración de los panzones. Refugiándose del sol bajo frondosos pirules que crecen sobre la pirámide, integrantes de estos pueblos preparan alimentos típicos de su localidad. Todo habitante de estos pueblos tiene garantizado el alimento durante la quema de los panzones.

 

Un aroma a pirul y carne asada cubre el aire. Mientras los pobladores de cada localidad se forman por su comida, encargados de pirotecnia originarios de Tepontla y Zacatepec, entre otros pueblos, ensamblan los panzones. Los rellenan de fruta, cuidadosamente preparan la pirotecnia, y con gran esfuerzo alzan las figuras. Podrían parecer ligeros por ser de papel, pero al llenarse de fruta se requiere un gran esfuerzo para levantarlos y prepararlos para la quema.

 

Con los 3 panzones erguidos, bandas representativas de cada pueblo avivan a la audiencia. El sonido de trombones, trompetas y tambores forma melodías animadas que anuncian la pronta quema de los panzones. Pronto, el silbido de la pirotecnia predomina sobre cualquier otro sonido. 

 

Tradicionalmente, el primer panzón en arder es el de Tlaxcalancingo. La gente, ansiosa pero emocionada, se reúne alrededor del muñeco, atentos a esquivar la pirotecnia pero preparados para lanzarse hacia la fruta cuando ésta caiga. Finalmente, el panzón se prende, una nube azul y rosa envuelve a la figura de papel mientras cohetes salen disparados en el aire. Dulces vuelan a la audiencia, la cabeza del panzón gira rápidamente hasta que el muñeco se termina de consumir en un estallido

 

El panzón de Cocoyotla fue el segundo en arder, después el de Xixitla; cada quema sucesiva fue cada vez más grande que el anterior.

 

La tradicional quema de los panzones se realizó exitosamente. Siendo una festividad que se ha realizado por siglos, la quema de este año nos recuerda la larga historia de los pueblos de la región y nos invita a valorar y preservar nuestra cultura milenaria. Así mismo, se agradece a todos los pueblos que estuvieron presentes, así como a quienes asistieron, pues es a través de acciones como esta que podemos proteger nuestro legado.


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