
La seguridad de aquell@s que defienden el agua de San Miguel Xoxtla se ve cada día más vulnerada. La noche del 29 de octubre, un hombre armado, vestido de civil, atacó el plantón pacífico que se mantiene en el parque Pavigi.
Testigos cuentan que el agresor, quien apuntó una pistola hacia el plantón, se refugió con las patrullas de la Policía Estatal que esperaban afuera del parque. Esto sucedió posteriormente a que las personas del plantón se resguardaron al interior del quiosco central del parque. Cabe destacar que las patrullas estaban abordadas por 8 elementos, quienes portaban armas largas y que presenciaron los hechos sin intervenir.
Organizaciones y pueblos denuncian la violencia contra Xoxtla
Diversas organizaciones y comunidades unidas por la defensa del agua señalan que este acto podría constituir un intento de homicidio y una violación a los derechos humanos. Esto se justifica con el uso de tácticas de terror e intimidación contra una protesta pacífica. En entrevista el defensor del agua Pascual Bermúdez, y organizaciones defensoras de derechos humanos denuncian la negligencia y criminalidad Estatal, que está resultando en un riesgo inminente de violencia letal contra la defensa del agua. Así mismo, en entrevista para este medio de comunicación se alertó en particular la persecución que ha sufrido Pascual Bermúdez, quien en los últimos meses ha sido sujeto a represión.
Los pueblos y organizaciones responsabilizan directamente a Guadalupe Ortiz, Alejandro Armenta y Claudia Sheinbaum de cualquier daño contra l@s defensor@s de Xoxtla. El gobierno ha sido cómplice en la escalada del conflicto y la violencia que sufre la comunidad. Esto va en directa violación del Acuerdo de Escazú, un tratado internacional que obliga al Estado mexicano a garantizar un entorno seguro para defensor@s ambientales.
Personas presentes en el plantón cuentan que el hostigamiento de las autoridades es diario y constante. La administración municipal ha privado a quienes asisten de ir al baño, así como una constante intimidación contra la gente. A diario hay detonaciones de armas de fuego durante la noche, y la policía es clara con su falta de interés en proteger al pueblo.
Es importante destacar que, en el actual contexto de la lucha por el agua y el territorio de Xoxtla, el estado ha priorizado al capital. Fuerzas de seguridad pública están protegiendo maquinaria y materiales de una empresa privada, en un negocio que se ha caracterizado por un extractivismo voraz. Mientras la comunidad de Xoxtla lucha por su tierra, Guadalupe Ortiz y Alejandro Armenta siguen escalando el conflicto hacia estrategias letales. Todo para seguir alimentando proyectos de especulación inmobiliaria con el agua de los pueblos.



