Cholultecas logran retiro de pipas de agua que extraían agua en predio cercano a la Gran Pirámide

Comparte

Este 3 de septiembre, integrantes de Cholultecas Unidos en Resistencia (CHUR) realizaron una rueda de prensa frente al predio de La Virgen, en San Andrés Cholula. El sitio se encuentra a poca distancia de la Gran Pirámide de Cholula, uno de los principales referentes históricos y culturales de la región. Durante el encuentro, reportaron el retiro de pipas de Agua del Bienestar que extraían agua mediante pozos profundos ubicados dentro del predio. El problema expuso un conflicto entre el saqueo del agua y el cuidado del patrimonio histórico y el reconocimiento del derecho de los pueblos originarios.

De acuerdo con las y los participantes, la instalación de estos pozos no contó con el consenso de la comunidad ni del comité indígena. La organización cuestionó que los mecanismos comunitarios de decisión de los pueblos originarios tienen un reconocimiento limitado dentro de los procedimientos institucionales para determinar el uso de sus territorios y patrimonio. Para las y los habitantes, el conflicto representa también una disputa por la capacidad de las comunidades para participar en las decisiones relacionadas con su patrimonio natural e hídrico.

 

La controversia adquiere otra dimensión debido a la cercanía del predio con la zona arqueológica de Cholula. Según lo expuesto durante la rueda de prensa, un juicio de amparo estableció que los trabajos relacionados con los pozos carecían de las autorizaciones correspondientes. La CHUR sostiene además que las obras generaron afectaciones al patrimonio histórico y arqueológico de la zona y señalaron que los pozos no contaban con autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para realizar trabajos en un área cercana al yacimiento arqueológico.

 

El conflicto ocurre en una región que enfrenta una situación hídrica cada vez más crítica. Los pueblos de Cholula han experimentado periodos de sequía con mayor intensidad, mientras la escasez también comienza a afectar directamente a zonas urbanas de la ciudad. Habitantes han señalado particularmente la situación del barrio de Cocoyotla, donde la falta de agua se ha convertido en un problema cotidiano para la población.

 

En este contexto, las y los habitantes cuestionan que continúen desarrollándose actividades de extracción mientras distintas localidades enfrentan dificultades para garantizar el acceso cotidiano al agua. La preocupación no se limita a la disponibilidad inmediata del recurso, sino también al futuro de los acuíferos de una región donde las comunidades han denunciado durante años distintos procesos de presión sobre sus mantos acuíferos.

 

La extracción de agua como prioridad por encima de la infraestructura

A las denuncias por extracción se suman señalamientos relacionados con infraestructura hidráulica. Una vecina de la zona informó que durante la excavación de los pozos se rompieron tuberías y ductos de agua. De acuerdo con su testimonio, las autoridades no han asumido responsabilidad por los daños ocasionados, mientras las consecuencias continúan afectando a habitantes de la zona.

 

La misma vecina señaló que durante los últimos meses se han registrado fugas constantes de aguas negras después de las lluvias. En consecuencia, los pozos de los que se abastece la comunidad se han visto contaminados, agravando la crisis hídrica a una sanitaria. Esta situación representa un problema adicional para una población que ya enfrenta dificultades relacionadas con el acceso al agua y plantea cuestionamientos sobre el mantenimiento y la reparación de la infraestructura hidráulica.

 

La ruta de acción para la defensa del agua

Las organizaciones participantes consideran que estos hechos deben analizarse dentro de una problemática mayor sobre el manejo del agua en Cholula. Desde su perspectiva, permitir la extracción de agua sin participación efectiva de las comunidades profundiza una situación en la que los pueblos originarios enfrentan las consecuencias ambientales y sociales de decisiones tomadas desde  instituciones enajenadas.

 

Dentro de este contexto, entra la caravana por el agua realizada el pasado lunes 31 de agosto. En este evento, se buscó visibilizar esta problemática y exigir respeto a la soberanía hídrica de los pueblos. Sus participantes reclaman mayor participación comunitaria en las decisiones relacionadas con los acuíferos y demandan medidas para proteger el patrimonio natural de la región.

 

Cholultecas Unidos en Resistencia llamó a mantener las acciones para exigir el derecho al agua y el respeto a la autodeterminación de los pueblos originarios. La organización también planteó la necesidad de proteger el patrimonio hídrico, natural, histórico y cultural de Cholula frente a proyectos y decisiones institucionales que, desde su perspectiva, no consideran suficientemente a las comunidades afectadas.

 

El caso evidencia una disputa que rebasa la operación de unas pipas. En una región marcada por la escasez, las sequías y problemas de infraestructura, las comunidades cuestionan quién decide sobre el agua disponible en sus territorios y bajo qué condiciones puede ser extraída.

 

La controversia también coloca bajo escrutinio la actuación de las autoridades responsables de administrar los recursos hídricos, proteger el patrimonio arqueológico y atender los daños denunciados por habitantes. Para las comunidades, el problema no consiste únicamente en detener una extracción, sino en garantizar que las decisiones sobre el agua incorporen efectivamente a quienes habitan y protegen estos territorios.

 

En Cholula, la disputa por el agua se ha convertido así en una disputa por el territorio, el patrimonio y la autodeterminación. Mientras las comunidades exigen participación y protección de sus recursos, las instituciones deberán responder por las autorizaciones otorgadas, los daños denunciados y las medidas adoptadas frente a la creciente escasez hídrica.


Comparte