
Aquí te contamos de manera clara y directa cómo se han dado los hechos en las últimas semanas.
La chispa de la protesta y la respuesta del gobierno
La indignación comunitaria no es para menos. El conflicto subió de tono tras la marcha pacífica del 5 de julio, en la que familias enteras, infantes, mujeres y personas adultas mayores salieron a las calles a defender su derecho constitucional a un medio ambiente sano.
La respuesta de las autoridades, sin embargo, dejó mucho que desear:
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Fuerza y grupos de choque: El colectivo en Defensa de la Tierra y el Agua denunció que el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, mandó a más de 150 elementos de seguridad pública, patrullas y tanquetas de fuerzas especiales para amedrentarles. Además, acusan que la Confederación de Trabajadores de México (CTM) actuó como grupo de choque bloqueando vialidades e incluso aventando maquinaria pesada contra las personas que se manifestaban de forma pacífica.
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El negocio de la CTM: Para las comunidades, el interés del líder de la CTM, Leobardo Soto, no es defender el empleo local, sino quedarse con las millonarias comisiones del transporte y la construcción del polo de basura.
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Guerra sucia y difamación: Mientras el gobierno promueve en los medios las «bondades» del parque industrial, la comunidad denuncia que se les difama públicamente para justificar la represión, condicionando la entrega de apoyos sociales a cambio de firmas de apoyo al proyecto.
Una luz de esperanza: La denuncia llega a la PROFEPA
El 8 de julio marcó un antes y un después en esta lucha. Durante una conferencia de prensa en el Senado, representantes de San José Chiapa, Nopalucan y Lara Grajales expusieron a nivel nacional el autoritarismo con el que se les pretende imponer el megaproyecto sin consulta previa y violando el Acuerdo de Escazú.
Ese mismo día se logró un paso crucial: la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) admitió y selló formalmente la denuncia contra el polo de desarrollo por provocar desequilibrio ecológico y daños irreversibles en el Acuífero Libres Oriental. Con este sello federal, la advertencia para el presidente municipal y sus regidores es clara: si firmaron permisos de uso de suelo a escondidas para «envenenar el agua», podrían enfrentar responsabilidades penales federales.
Los riesgos del PODECIBI: ¿Progreso o zona de sacrificio?
Quienes defienden el territorio han desmentido categóricamente los supuestos beneficios del proyecto presentados por el gobierno, argumentando los posibles riesgos y afectaciones que puede generar el proyecto en la zona:
El espejismo del empleo y la quiebra local
A corto plazo habrá empleos temporales y mal pagados controlados por la CTM. Sin embargo, a mediano plazo la planta se automatizará. Los puestos especializados serán para gente de fuera y a la población local solo le dejarán los trabajos más peligrosos e insalubres (como pepenar basura de forma manual). A la larga, por cada empleo precario que se cree, se perderán diez empleos dignos en el campo y comercios locales porque la zona quedará apestada y marcada como basurero. Además, las plagas y los malos olores ahuyentarán a la clientela de los negocios locales, provocando una quiebra masiva.
2. Destrucción del patrimonio y crisis de salud
Las casas vecinas perderán de inmediato entre el 50% y 60% de su valor por el ruido, el polvo, el lodo y la invasión de moscas y ratas. Con el tiempo, la filtración de lixiviados contaminará los pozos de agua. Esto desatará enfermedades respiratorias (como asma), infecciones de la piel y picos alarmantes de cáncer y leucemia debido a los gases de la planta, obligando a las familias a abandonar sus hogares.
3. La guerra por el agua y el colapso de servicios
El acuífero Libres-Oriental ya está bajo veda. El polo requerirá millones de litros diarios de agua, lo que secará los pozos locales y competirá directamente con las industrias limpias ya establecidas (como la automotriz Audi), poniendo en riesgo los empleos reales que ya existen. Al tener que bombear agua a mayor profundidad, el ayuntamiento aumentará el costo del recibo de agua. La operación de la planta también saturará la red eléctrica de la CFE, provocando apagones constantes y tarifas de luz más caras para las viviendas.
4. Inseguridad, tráfico y corrupción
El paso constante de cientos de camiones pesados destrozará las carreteras y saturará el tránsito. Esto abrirá la puerta a retenes constantes y redes de extorsión policiaca que afectarán a transportistas y agricultores. Asimismo, la enorme concentración de capital foráneo atraerá la delincuencia organizada y aumentará los robos locales.
5. El desastre ambiental
El megaproyecto destruirá la vegetación local para meter cemento, creando «islas de calor» que elevarán la temperatura regional de 2 a 3 grados. La basura liberará toneladas de gas metano (que atrapa el calor 28 veces más que el CO2), alterando los ciclos de lluvia, agravando las sequías y provocando lluvia ácida. Especies protegidas o en peligro de extinción como la biznaga, la víbora de cascabel y el águila real perderán su hábitat, mientras que plagas de insectos y jaurías ferales invadirán la zona, extinguiendo la biodiversidad.
A través de su comunicado del 12 de julio, el Movimiento en Defensa de la Tierra y el Agua reiteró que su lucha es completamente apartidista y pacífica. No buscan candidaturas ni puestos políticos, solo defender su hogar de lo que consideran un atropello autoritario.
La moneda está en el aire: con la denuncia admitida por la federación y la comunidad unida en resistencia, el capricho gubernamental de instalar el PODECIBI a escasos 100 metros de las viviendas se tambalea cada día más. ¡El agua es vida y en San José Chiapa la vida se defiende!
Radialista-Feminista apasionada!!💜💥
- Miryam Vargas
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