El 8 de marzo (8M), Día Internacional de la Mujer, ha dejado de ser en México una jornada de celebración abstracta para convertirse en un recordatorio de las ausencias. En un país con más de 115,000 personas desaparecidas, las calles no solo se tiñen de morado por la lucha contra la violencia de género; se llenan de fichas de búsqueda, de palas y de rostros impresos en lonas que cuelgan del pecho de miles de mujeres.

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Para las Madres Buscadoras, el feminismo no nació de la teoría, sino de la tierra removida. Ellas son quienes, ante la inacción del Estado, han asumido las labores de peritos, investigadoras y rastreadoras. En este marco del 8M, su demanda es clara: «No queremos flores, queremos a nuestros hijos».

A nivel nacional, México atraviesa una de las crisis humanitarias más profundas de su historia moderna. La desaparición forzada y la cometida por particulares ha creado un vacío que es llenado casi exclusivamente por mujeres. Según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), la cifra sigue creciendo, pero detrás de cada número hay una madre que ha dejado su vida personal para volverse activista.

La lucha nacional de colectivos como Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México o las Madres Buscadoras de Sonora ha expuesto la «Crisis Forense»: más de 50,000 cuerpos sin identificar en las morgues del país. En el contexto del 8M, estas colectivas denuncian que la violencia contra la mujer también se manifiesta en el descuido institucional y la criminalización de las madres que salen a buscar.

«Nosotras no buscamos culpables, buscamos tesoros. El 8 de marzo marchamos porque somos mujeres a las que les arrebataron el derecho a ser madres en paz», han declarado integrantes de colectivos nacionales durante las movilizaciones.

Aterrizando en lo local, el estado de Puebla se ha convertido en un punto crítico. La entidad no solo es un lugar de desaparición, sino también un territorio de tránsito y destino vinculado a delitos como la trata de personas y el robo de hidrocarburos.

En Puebla, el rostro de esta lucha tiene nombre: Voz de los Desaparecidos en Puebla. Este colectivo, fundado por María Luisa Núñez Barojas tras la desaparición de su hijo Juan de Dios en 2017, ha sido el motor de las protestas más significativas en el estado.

Durante las últimas conmemoraciones del 8 de marzo en la capital poblana, el contingente de las madres buscadoras suele encabezar la marcha o marchar con una dignidad silenciosa que contrasta con los cánticos de las más jóvenes. Su presencia recuerda que la violencia feminicida y la desaparición son dos caras de la misma moneda.

La fuerza de estos colectivos reside en su palabra. En Puebla, los testimonios son dagas que apuntan a la conciencia social:

María Luisa Núñez Barojas (Colectivo Voz de los Desaparecidos):

«Marchamos el 8 de marzo porque las mujeres somos quienes estamos en las fosas, quienes estamos en los campos bajo los rayos del sol. A nosotras el Estado nos ha fallado doblemente: nos quitó a nuestros hijos y nos niega la justicia. No celebramos nada, conmemoramos nuestra resistencia».

Integrantes del Colectivo «Con Amor y Esperanza hasta Encontrarlos»:

«Mi hija desapareció un 8 de marzo de hace tres años. Para mí, este día no es de marchas alegres, es de pararme frente a la Fiscalía y preguntarles qué han hecho. Ser madre buscadora en Puebla es vivir con el miedo a que te maten por buscar, pero con el miedo más grande de que tu hijo se quede en el olvido».

A pesar de los avances legislativos, como la aprobación de la Ley de Búsqueda de Personas del Estado de Puebla, las colectivas mantienen una agenda de demandas urgentes que no han sido resueltas:

• Identificación Forense Inmediata: La creación y equipamiento real del Centro de Resguardo de Restos Humanos. En Puebla, el rezago en pruebas de ADN es de años.

• Seguridad para las Buscadoras: Tras los asesinatos de madres buscadoras en estados vecinos, en Puebla se exige protección efectiva para quienes realizan jornadas de búsqueda en campo, especialmente en zonas como el «Triángulo Rojo».

• Cese a la Revictimización: Las colectivas denuncian que en la Fiscalía General del Estado (FGE) aún se les dice que sus hijas «se fueron con el novio» o que sus hijos «andaban en malos pasos».

• Presupuesto Digno: Que la Comisión Local de Búsqueda deje de ser una oficina de papel y cuente con los recursos humanos y técnicos para realizar rastreos reales, no solo búsquedas administrativas.

En el último año y especialmente durante las jornadas de marzo, las colectivas en Puebla han pasado de la protesta a la acción directa:

• El «Fichero» Público

Una de las acciones más potentes ha sido la colocación de fichas de búsqueda en las vallas que protegen edificios públicos como el Palacio Municipal y el Congreso del Estado. «Si el gobierno pone muros, nosotras los llenamos de rostros», señalan.

• Jornadas de Búsqueda en Vida

No todo es campo y fosa. Las madres aprovechan la visibilidad del 8M para acudir a hospitales, anexos y centros penitenciarios, buscando señales de sus seres queridos que podrían estar con vida pero incomunicados o en situación de calle.

• Misa y Memoriales

En Puebla, la fe juega un papel crucial. Se han realizado celebraciones litúrgicas en la Catedral poblana donde se colocan las fotografías de los desaparecidos sobre el altar, una acción que busca sensibilizar a la sociedad civil que a veces prefiere mirar a otro lado.

La conmemoración del 8 de marzo no puede estar completa sin la presencia de las madres buscadoras. Ellas representan la forma más cruda y pura de amor y política. En Puebla, la lucha de estas mujeres ha logrado lo que ningún partido político: poner la crisis de desaparecidos en el centro del debate público.

La nota final de este 8M es que la justicia en México tiene rostro de mujer y manos llenas de tierra. Mientras no haya verdad, las marchas seguirán siendo espacios de reclamo. Porque como ellas dicen al unísono cada vez que pisan el zócalo poblano: «¿Por qué los buscamos? ¡Porque los amamos!».

Radialista-Feminista apasionada!!💜💥


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Miryam Vargas

Radialista-Feminista apasionada!!💜💥