MUJERES QUE COMUNICAN, MUJERES QUE TEJEN: ENCUENTRO DE VOCES, TERRITORIO Y RESISTENCIA

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Por Alan Loyola y María José Zardain

Los días 18 y 19  de abril se llevó a cabo el Primer Encuentro de Mujeres Comunicadoras que reunió a participantes de distintos territorios en un espacio de diálogo, aprendizaje y construcción colectiva. Más que un evento, fue un espacio de encuentro entre historias, saberes y afectos que sostienen la labor de comunicadoras desde lo comunitario.

Cómo evento de apertura, se llevó a cabo en lo alto de El Cerrito de Acahualtepetzin, una ceremonia en honor a la madre tierra a cargo de Barbara Elias y Eufemia Cuaya defensoras del territorio de Tlaxclancingo, en donde además de pedirle perdón por el daño que se le ha hecho, también se le agradeció por lo que aún provee a los pueblos originarios. En esta misma ceremonia, algunas de las presentes, originarias de diferentes comunidades del país, le ofrendaron a la madre tierra algunas plantas y semillas de su estado de origen, además de  frutas como plátanos, guayabas, pan, semillas, flores, girasoles, y hasta libros. Para finalizar la ceremonia, varias de las participantes brindaron algunas palabras de reflexión sobre lo que la madre tierra representaba en sus luchas y sobre lo que en general se les ha despojado a los pueblos originarios en la feroz batalla en la que todas las presentes están inmiscuidas en su propio territorio. Durante la exposición de reflexiones por algunas mujeres, se encontraba “la maestra Bertha”, quien a través de un canto único, hizo un llamado a todas las presentes a seguir defendiendo a la tierra y sus bienes, además de seguir en resistencia contra los ataques viles y constantes de los que buscan imponer su llamado “desarrollo”, a costa del despojo y subsunción de los pueblos. 

A lo largo de la jornada se desarrollaron talleres enfocados en el periodismo y en las experiencias de ser mujeres dentro del ámbito de la comunicación. En estos espacios se compartieron vivencias, desafíos y aprendizajes, evidenciando las múltiples violencias, que atraviesan las comunicadoras. Fue en uno de los talleres impartidos por Mónica Montalvo donde se elaboró en papel craft el dibujo de una “cuenca de la información” donde las comunicadoras compartieron entre ellas los colectivos a los que pertenecían representados por pajaritos; sus desafíos, representados por las piedras; peces que representan las habilidades que las comunicadoras tienen y que pueden usar para sortear los problemas en el ámbito de la comunicación; y gotas de agua, haciendo referencia a los aprendizajes que les gustaría llevar a sus territorios tras el encuentro, en donde destacaban las que buscarían  fuerza y esperanza para llevar a su territorio.

La comida, preparada y compartida entre todas, incluyó nopales de Tlaxcalancingo con rajas y mollejas, tamales, atole, fruta donada por familias de Tlaxcalancingo y otros alimentos que las participantes llevaron consigo. Este momento no sólo alimentó el cuerpo, sino que reforzó el sentido de comunidad y cuidado mutuo. Más tarde, se presentaron los resultados de los talleres: historias que invitaban a imaginar otros mundos posibles y recetas simbólicas para ser mujer comunicadora, donde ingredientes como la rebeldía, el valor, la necedad, la curiosidad y el amor, mucho amor, se colocaron como esenciales para ejercer esta labor. De manera paralela, se instaló una mercadona en la que las asistentes ofrecieron productos de sus regiones: alimentos orgánicos y productos para el cuidado de la piel elaborados mediante procesos sustentables. También se llevó a cabo un trueque de libros y un espacio de intercambio donde cada quien podía dejar lo que ya no necesitaba y tomar aquello que le fuera útil, reforzando prácticas de economía solidaria.

Al caer la noche, el encuentro se llenó de música y movimiento con la presentación de grupos de baile que compartieron danzas tradicionales de Puebla y Tlaxcalancingo, así como música de protesta en voz de compañer@s de la región Cholulteca. La jornada cerró entre risas, comunidad y pulque compartido, seguida de una rifa organizada para sostener dicho encuentro, donde se dieron a conocer los números ganadores.

El segundo día inició a las 9 de la mañana con una fotografía colectiva que capturó la fuerza y diversidad de las participantes. Posteriormente, se impartió un taller enfocado en el cuerpo-territorio, la autodefensa y los cuidados de las mujeres frente a la violencia digital, una problemática urgente que atraviesa los espacios de comunicación contemporáneos.

Más tarde, se presentó una obra de teatro  a cargo de “Antígonas”, grupo teatral que se sumó a las reflexiones de este encuentro. Durante la comida, las comunicadoras aprovecharon el espacio para realizar entrevistas a las asistentes, intercambiar contactos y compartir experiencias, fortaleciendo así sus redes de apoyo y colaboración. 

Este encuentro dejó claro que la comunicación, cuando se ejerce desde las mujeres, no solo informa: cuida, resiste, abraza y transforma. En cada palabra compartida, en cada historia narrada hay una apuesta por otros mundos posibles donde la ternura y el amor también son herramientas políticas. 

 

Porque comunicarnos entre morras es también sostenernos, respaldarnos y recordarnos que somos capaces de todo aquello que nos proponemos. En un contexto donde defender el territorio y decir la verdad implica riesgos, la voz de las mujeres se levanta con fuerza, pero también con la suavidad y el apapacho necesario para no olvidar que en el centro de todo está la vida.

-María José Zardain

Radialista-Feminista apasionada!!💜💥


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Miryam Vargas

Radialista-Feminista apasionada!!💜💥