Comunidad de Ozolco logra suspensión judicial para frenar tala en el bosque de la Iztaccíhuatl

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Por Alan Loyola y María José Zardain

La comunidad indígena de San Mateo Ozolco, ubicada en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, obtuvo una suspensión definitiva para detener la tala de más de mil árboles en su bosque, tras un juicio de amparo promovido por habitantes de la localidad.

La resolución fue emitida el pasado 9 de marzo por una jueza federal contra la decisión de la SEMARNAT, quien había autorizado a la familia Aizpuru, la tala de más de mil árboles en el bosque del volcán Iztaccihuatl y Popocatepetl. La jueza, determinó, protegiendo la libre autodeterminación de los pueblos, que las autoridades ambientales autorizaron el aprovechamiento forestal sin realizar una consulta previa, libre e informada a la comunidad originaria, como lo establece la ley para decisiones que afectan su territorio.

El conflicto por la tala en Ozolco no es reciente. La disputa tiene raíces históricas que se remontan al periodo colonial y a los antiguos latifundios de la región del Izta-Popo. Durante siglos, gran parte de las tierras de montaña estuvieron en manos de hacendados, entre ellos, se encuentra la familia Aizpuru, cuyo dominio llegó a abarcar miles de hectáreas en esta zona volcánica. La familia Aizpuru, desde la conquista española, despojaron a la comunidad originaria de sus tierras y los sometió al peonaje y esclavitud.Tras la revolución mexicana, una parte de esas tierras fue devuelta a las comunidades en forma de ejidos; sin embargo, algunos predios, como el de la familia Aizpuru, permanecieron como propiedad privada, que hoy, se opone a la libre autodeterminación de los pueblos sobre su territorio.

La tensión se reavivó en noviembre de 2025, cuando habitantes de Ozolco denunciaron que camiones madereros estaban extrayendo troncos del bosque. Durante una asamblea comunitaria, los pobladores confrontaron al propietario del predio, quien argumentó contar con permisos para realizar un aprovechamiento forestal. Sin embargo, comités de vigilancia comunitaria señalaron irregularidades: árboles jóvenes y maduros estaban siendo talados sin distinción, y el patrón de corte parecía más cercano a un desmonte que a un manejo forestal regulado (Municipalidades, 2025. Acusan tala de árboles en el Izta–Popo). De acuerdo con información obtenida del artículo En Ozolco presidenta auxiliar impulsa acuerdo para que familia de caciques siga talando el bosque (Martín Hernández Alcántara, 2025), el conflicto escaló cuando el propietario del terreno, Jesús Aizpuru, al puro estilo del colonialismo, amenazó con cortar el suministro de agua que pasa por su propiedad, si la comunidad se oponía la tala de los árboles, lo que encendió aún más la preocupación de los habitantes, quienes dependen del bosque para el abastecimiento hídrico. 

Por si fuera poco, Jesús Aizpuru, también contó con el apoyo de la presidenta auxiliar de Ozolco, Jessica Santuario Popoca, quien se dedicó a apoyar la tala del bosque dividiendo a la comunidad y promoviendo la confrontación con la misma. Esta última, además, ha sido acusada de represión por la población, tras detener en una asamblea a dos manifestantes que se oponían a la tala de los árboles en la zona. Así mismo, el presidente municipal de San Andrés Calpan, Bertín Bermeo Morales, se negó a apoyar la defensa del bosque al liberar camiones de volteo que transportaban troncos y difundiendo en redes sociales su apoyo al ecocidio y “aprovechamiento forestal” en el municipio. A la par, la PROFEPA, también se coordinó a favor del ecocidio, pues, tras dos visitas, no emitieron una posición oficial sobre las denuncias que se habían hecho sobre la tala de los árboles, ya que aseguraron que varios de ellos contaban con plagas y estaban enfermos. Sin embargo, la CONAFOR, un mes antes, había dicho que los árboles se encontraban completamente sanos. 

En respuesta a este nado sincronizado institucional que permitía el abuso de los pueblos y el ecocidio que se estaba cometiendo, el pueblo organizó asambleas, creó un comité para vigilar el bosque y comenzó una defensa legal y comunitaria del territorio. Gracias a lo anterior, fue que el Poder Judicial de la Federación en el juicio de amparo, emitió una resolución contundente: Proteger, mediante la suspensión, el derecho a la consulta previa, libre e informada de la comunidad indigena, sobre las autorizaciones ambientales que puedan afectar su hábitat natural y  su territorio. Dejando en claro que no se permitiría más la tala de los árboles sin el consentimiento de la comunidad, aunque estos tuvieran permisos federales. A la par, la Novena Juez de distrito en Materia Administrativa, concedió la suspensión definitiva para proteger el suministro de agua potable de la comunidad, inhabilitando, así, a Jesús Aizpuru, de cumplir sus amenazas contra el pueblo de cortar el suministro de agua que pasaba por su propiedad para que no les fuera suministrado. 

De acuerdo con los pobladores, el bosque de Ozolco no solo es patrimonio de la comunidad, sino una zona clave para la captación de agua y el equilibrio ambiental en la región. Su conservación impacta directamente en el abastecimiento hídrico de localidades cercanas como Nealtican, Cholula y parte de la zona metropolitana de Puebla. Con la suspensión definitiva otorgada por el Poder Judicial, la tala queda detenida mientras se resuelve el fondo del juicio de amparo. La resolución reconoce el derecho del pueblo indígena a decidir sobre su territorio y a ser consultado antes de cualquier proyecto que afecte su entorno natural.

Tras lo anterior, el Comité convocó a una asamblea comunitaria el próximo 15 de marzo para informar sobre la resolución judicial y definir los siguientes pasos en la defensa del bosque.

Con la consigna “Bosque y agua sí, imposición no”, la comunidad reafirma su compromiso de preservar el bosque que consideran herencia de sus antepasados y garantía de vida para las futuras generaciones. 

Envían un saludo a l@s defensor@s de los árboles y biodiversidad afectada por el cable bus: Saludamos la lucha ambientalista que en la ciudad de Puebla se está dando contra la tala de árboles en los pocos pulmones vivos que quedan en la ciudad. Les decimos, y nos decimos, que no estamos solos, ni somos pocos, ni estamos locos en esta lucha por preservar el medio ambiente frente a la ambición capitalista.

Radialista-Feminista apasionada!!💜💥


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Miryam Vargas

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