PUEBLOS DE SAN ANDRÉS CHOLULA SE ORGANIZAN: ASAMBLEAS EN COMAC Y CABECERA MUNICIPAL SAN ANDRÉS CHOLULA FORTALECEN DEFENSA DEL TERRITORIO Y AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS

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Por María José Zardain

En días recientes, habitantes de San Rafael Comac y de la cabecera municipal de San Andrés Cholula realizaron asambleas comunitarias donde reafirmaron su organización colectiva frente a proyectos de urbanización, al tiempo que avanzaron en el reconocimiento como pueblos originarios y en la construcción de estrategias para la defensa de su territorio.

Ambas asambleas reflejan un proceso regional en el que los pueblos no sólo resisten, sino que también proponen y ejercen su derecho a decidir sobre su futuro. Uno de los principales puntos en común de ambas asambleas fue la preocupación por el avance de proyectos urbanos que amenazan con transformar de manera acelerada la vida comunitaria. Durante la reunión, integrantes del comité recordaron que la organización comunitaria surge desde 2019, cuando la población se enteró de un programa de desarrollo urbano que contemplaba la construcción de avenidas de hasta 40 metros de ancho, lo que implicaba dividir el pueblo. Mientras que en la asamblea de San Andrés Cholula, la crítica fue más directa hacia las autoridades municipales.

“El gobierno municipal… quiere que se urbanice totalmente el territorio.”

En ambos espacios se señaló que este modelo de desarrollo favorece la expansión inmobiliaria, incrementa los impuestos y pone en riesgo la permanencia de las familias en sus comunidades.

“Nosotros no somos inmobiliarios… queremos vivir aquí.”

Otro eje compartido fue la defensa del agua y de los bienes naturales frente al crecimiento urbano. Las y los participantes advirtieron que la proliferación de fraccionamientos implica la perforación de pozos profundos, lo que afecta directamente los sistemas tradicionales de abastecimiento.

“El territorio no puede ser habitado y consumir recursos de manera inagotable. Tiene un límite.” 

En este sentido, la defensa del territorio no se limita a la tierra, sino que implica la protección de las formas de vida que dependen de estos recursos.

En ambas asambleas se aprobó avanzar en el reconocimiento como pueblos originarios y en su registro ante el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), como una estrategia para fortalecer la defensa legal y política de sus territorios. En San Andrés Cholula, este proceso fue planteado también como una herramienta frente a problemáticas actuales como el despojo, el alza de impuestos y la llegada de grandes cadenas comerciales. 

Un elemento clave que conectó ambas asambleas fue la construcción de propuestas propias de ordenamiento territorial. En San Rafael Comac, la asamblea aprobó estrategias que buscan regular el crecimiento urbano mediante mecanismos comunitarios, donde la decisión final recae en la asamblea.

“Si la asamblea le da permiso, la inmobiliaria puede construir, si la asamblea no le da permiso, entonces no” 

Estas propuestas incluyen la creación de zonas de protección, control de urbanización y defensa de áreas agrícolas, con el objetivo de garantizar un crecimiento “natural” y no impuesto. En la asamblea de San Andrés Cholula, se destacó que estas estrategias han sido construidas colectivamente por los siete pueblos originarios, con respaldo técnico y diagnóstico territorial. 

Tanto en Comac como en San Andrés Cholula, se reafirmó el papel de la asamblea como el máximo órgano de decisión comunitaria. En estos espacios no solo se informa, sino que se vota, se acuerda y se construyen rutas de acción colectiva, desde la elección de representantes hasta la aprobación de reglamentos internos.

Aunque con matices distintos, las dos asambleas muestran un mismo horizonte, la defensa del territorio frente a un modelo de desarrollo que prioriza la urbanización intensiva. Mientras en San Rafael Comac destaca la construcción de normas comunitarias para regular el crecimiento, en San Andrés Cholula se evidencia una denuncia más directa hacia las autoridades y una articulación entre varios pueblos. Sin embargo, ambas coinciden en un punto fundamental: no se oponen al desarrollo, sino a la imposición de un modelo que amenaza su forma de vida.

Las asambleas dejan ver una disputa más profunda: la que existe entre entender el territorio como mercancía o como espacio de vida comunitaria. En este contexto, los pueblos de San Andrés Cholula avanzan no solo en la resistencia, sino en la construcción de alternativas, donde la organización, la memoria y la colectividad se convierten en herramientas para decidir su propio futuro.

Radialista-Feminista apasionada!!💜💥


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Miryam Vargas

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