Las calles de San Bernardino Tlaxcalancingo se han llenado durante esta semana de música, flores, danzas, pirotecnia y reuniones familiares con motivo de la fiesta patronal en honor a San Bernardino de Siena, una de las celebraciones más importantes para la comunidad originaria nahua.
Los festejos comenzaron desde el domingo 10 de mayo, y a lo largo de la semana se han realizado distintas actividades religiosas y culturales que reúnen a habitantes de los distintos barrios del pueblo, comenzando con la procesión de la imagen de San Bernardino de Siena. Sin embargo, el día principal de la celebración es 20 de mayo, fecha en la que la comunidad honra a su santo patrono con misas, música y convivencias colectivas. Dentro de estas convivencias se encuentran las danzas ceremoniales, en las cuales se realizan ofrendas a la madre Tierra para que los cultivos se den favorablemente. También se incluye el ritual de permiso a los guardianes de Oriente (Quetzalcoatl), Poniente (Xipetotec), Norte (Tezcatlipoca), Sur (Huitzilopochtli), al Centro (Padre sol) y peticiones del agua a Tlaloc y a la madre Tierra.
“Para nosotros y nosotras es indispensable sentirnos orgullosos de lo que somos, porque como danzantes, mantenemos la herencia por muchos años”
Como parte del festejo también se vivió la quema de los castillos y los agradecimientos a las personas que donaron la pirotecnia de parte de la sala de fiscalía 2026, la gente disfrutó del show la noche del 20 de mayo, esa noche la gente de la comunidad se reunió en la iglesia para escuchar música y convivir entre vecinas y vecinos.
“Terminamos con la quema del castillo y esperamos vernos el próximo domingo para seguir compartiendo música danza y tradiciones”
Tlaxcalancingo, cuyo nombre puede traducirse como “pequeña Tlaxcala” o “lugar del venerable pan de maíz”, es un pueblo de origen nahua que ha mantenido vivas muchas de sus formas tradicionales de organización y de relación comunitaria. La fiesta patronal es una muestra de ello: más que un evento religioso, representa un momento de encuentro entre barrios, familias y generaciones que continúan preservando la memoria colectiva del pueblo.
Durante la procesión principal de la imagen de San Bernardino recorre distintos puntos del pueblo acompañada por las imágenes religiosas de los seis barrios tradicionales de la comunidad, reafirmando los lazos entre las distintas mayordomías y formas de organización que aún sostienen la vida comunitaria.
Las mayordomías tienen un papel fundamental dentro de estas celebraciones, pues son las encargadas del cuidado de las iglesias, la coordinación de las festividades y la organización colectiva de cada barrio. Estas formas de trabajo comunitario continúan siendo una parte esencial de la identidad de Tlaxcalancingo frente a los cambios urbanos y territoriales que ha vivido la región en las últimas décadas.
En medio del crecimiento inmobiliario y de las transformaciones que han impactado a los pueblos originarios de la zona cholulteca, la fiesta patronal también se convierte en un acto de resistencia cultural. A través de la música, la comida, las procesiones y la convivencia comunitaria, Tlaxcalancingo mantiene vivas sus raíces nahuas y su vínculo con el territorio.
Hoy entre campanas, incienso y las calles adornadas, la comunidad vuelve a recordarse a sí misma que sus tradiciones siguen floreciendo gracias a quienes las sostienen colectivamente generación tras generación.
Radialista-Feminista apasionada!!💜💥




