A todas luces la madrugada del 7 de octubre contaba con la apariencia de cualquier otra, las y los vecin@s de Xoxtla encontraban descanso cuando elementos del gobierno rompían los acuerdos asamblearios a las 4 a.m… El pozo que por más de un año la comunidad había rechazado, comenzó a ser perforado en el parque Pavigi. A partir de esto iniciaría un enfrentamiento de más de 12 horas entre l@s habitantes de Xoxtla y las fuerzas policiales que ocuparon el poblado.

Desde las 6 de la mañana, la presencia policial en San Miguel Xoxtla incrementó exponencialmente. Un cerco de granaderos bloqueó el paso al parque Pavigi, donde desde hace un año se lucha contra la imposición de un pozo profundo. De acuerdo con la presidencia municipal, dicho pozo del “bienestar” estaría dedicado a satisfacer las necesidades de la comunidad, pero ¿Por qué se criminalizaría durante más de un año a una población que ni siquiera fue consultada para la perforación de dicho pozo?
Conforme avanzó el día el conflicto escaló conforme. Vecinos y vecinas de Xoxtla salieron a protestar contra esta violación de sus acuerdos comunitarios. El rechazo a la excavación crecía a la par de la tensión entre la policía estatal y l@s habitantes del pueblo.
Las protestas levantaron la represión por parte de las fuerzas estatales quienes encapsularon a los manifestantes, entre ellos infancias, mujeres y hombres. Pese al carácter pacifico de la manifestación, la violencia por parte de los elementos de la policía no discriminó. Testigos reportan que entre l@s afectad@s hubo infancias, adultos mayores, mujeres y periodistas.
Finalmente, la comunidad logró romper el cerco de granaderos que bloqueaba el predio. Al ingresar hicieron valer su derecho a proteger el territorio, detuvieron las excavaciones y llenaron las perforaciones con lo que tenían disponible. Juegos infantiles, escombros, tierra… lo que sea para frenar esta imposición ilegal de Agua de Puebla y la administración Armentista.
La imposición de este proyecto ha sido señalada en múltiples ocasiones como contraria a los intereses de la comunidad. Xoxtla, un poblado cuya situación hídrica es un reflejo de la precarización de los mantos acuíferos del país, nos advierte del peligro que representa un gobierno cuyo interés no recae en su propia gente. Evidencia un conflicto mayor entre empresas que sólo buscan obtener más ingresos, y los pueblos que asumen el agua como parte inherente de sus vidas.



