DIA INTERNACIONAL DE LAS JUEZAS, EN EL MARCO DEL DÍA DE LA MUJER: YUTEITA VALERIA HOYOS – EL CLASISMO Y EL RACISMO EN LA DESIGUALDAD DE GÉNERO

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Por Alan Loyola y María José Zardain

Durante el evento Día Internacional de las Mujeres Juzgadoras, en el marco del Día Internacional de la Mujer, para conmemorar las fechas 8 y 10 de marzo, estuvieron como invitadas varias mujeres juzgadoras, quienes en la conversación se enfocaron en la importancia de la preparación profesional de las mujeres como una herramienta clave para fortalecer su autonomía y ampliar su participación en distintos espacios sociales, políticos y comunitarios. En este marco, Yuteita Valeria Hoyos Ramos en su participación destacó la necesidad de que estos derechos incluyan de manera plena a las mujeres indígenas, a la par de que propuso un nuevo enfoque para el tema de género, para empezar a verlo de manera interseccional, desde el colonialismo, el racismo y el clasismo. Pues aseguró que desde ahí nace la verdadera desigualdad de género.

Yuteita Valeria Hoyos Ramos es una abogada mixteca, defensora de derechos humanos y activista mexicana originaria de Santa Catarina Tlaltempan, en el estado de Puebla. Su trabajo se centra en la defensa de los derechos de las mujeres indígenas y en la construcción de un acceso a la justicia con enfoque intercultural. Actualmente, se desempeña como coordinadora general de la Red Nacional de Abogadas Indígenas, una organización integrada por profesionistas indígenas del derecho que trabajan para promover y defender los derechos de mujeres, niñas y pueblos originarios, tanto del sistema jurídico del Estado mexicano como desde los sistemas normativos comunitarios.

La trayectoria de Hoyos está profundamente vinculada con su experiencia personal como mujer indígena en un contexto marcado por desigualdades estructurales. Desde su formación en derecho constitucional, ha desarrollado un trabajo de acompañamiento jurídico y político a comunidades indígenas, especialmente en temas relacionados con la violencia de género, el acceso a la justicia y la participación política de las mujeres indígenas. Su labor también busca fortalecer procesos organizativos y formar defensoras comunitarias que puedan intervenir legalmente en contextos de discriminación o exclusión institucional. En conjunto, el trabajo de Yuteita Valeria Hoyos puede entenderse como una práctica jurídica y política, que articula el feminismo indígena, la defensa del territorio y la transformación de las instituciones desde una perspectiva comunitaria. Su trayectoria representa una generación de defensoras indígenas que buscan replantear las relaciones entre derecho, cultura y justicia en México. 

Durante el evento, Hoyos hizo hincapié en uno de los ejes centrales de su pensamiento acerca de que las instituciones de justicia suelen carecer de una perspectiva intercultural, lo que se traduce en barreras, como lo puede ser la ausencia de intérpretes de lenguas indígenas, la deslegitimación de las autoridades comunitarias y la revictimización de mujeres indígenas que denuncian violencia. Desde su perspectiva, el derecho debe ser utilizado como una herramienta de transformación social que dialogue con las formas de justicia propias de los pueblos originarios.

Dentro de la conversación, Yuteita afirmó que “No hay inclusión si no se asegura que las mujeres indígenas logren estudiar una licenciatura y logren entrar a la labor jurisdiccional”, apuntando a una crítica estructural sobre cómo funciona el acceso a la justicia y a los espacios de poder en México. Cuando ella habla de inclusión, no se refiere sólo a reconocer a las mujeres indígenas en el discurso o en políticas simbólicas, sino a garantizar su participación real en las instituciones donde se toman decisiones. El ámbito jurisdiccional es donde se interpretan y aplican las leyes, si las mujeres indígenas no están presentes en esos espacios, sus experiencias, necesidades y formas de entender la justicia difícilmente se reflejan en las decisiones judiciales. Por eso, Hoyos subraya dos condiciones fundamentales. La primera es que muchas mujeres indígenas enfrentan barreras estructurales para llegar a estudiar una licenciatura: pobreza, racismo, desigualdad territorial, responsabilidades familiares tempranas o falta de instituciones cercanas; y, sin una licenciatura, es prácticamente imposible acceder a cargos dentro del sistema judicial. Por otro lado, para Hoyos, la verdadera inclusión implica que las mujeres indígenas puedan formar parte del aparato de justicia como abogadas, juezas, defensoras o funcionarias. Esto permitiría introducir perspectivas interculturales y de género en la interpretación de la ley, y contribuiría a reducir prácticas de discriminación que frecuentemente enfrentan las comunidades indígenas dentro del sistema judicial.

Además, Hoyos agregó que uno de los grandes obstáculos es que el hablar de “género” solamente ya está rebasado, pues ya no es un tema solo de hombres y mujeres, es el sistema patriarcal el que también exige política y socialmente a los hombres incidir en él. Para ella, se necesita ampliar el panorama para verlo desde una mirada interseccional. Ejemplificando lo anterior, Hoyos refirió que no es lo mismo una mujer en Las Lomas que pudo acceder a una educación universitaria de alto nivel y hacer una maestría en el extranjero, a una mujer que con mucho esfuerzo estudió en una universidad pública y que esta misma no pueda hacer un posgrado o una maestría o un doctorado. 

También agregó que, además de ser un tema de desigualdades estructurales, el género trastoca el racismo y clasismo, pues dijo que en su experiencia, al entrar al poder judicial con un huipil, le piden la credencial, pues existe un prejuicio hacia los pueblos originarios de que son salvajes, porque se cree, por ejemplo, que en los pueblos indígenas se venden a las niñas. Es decir, para Hoyos, no es un tema de echarle ganas, el tema de género, nace del colonialismo y el racismo. Tras lo anterior, Yuteita Valeria Hoyos pidió que ojalá el nuevo poder judicial tome en cuenta estas desigualdades, el clasismo y el racismo hacia los pueblos indígenas, para que las mujeres originarias puedan acceder a los puestos de poder en el poder judicial y se cumpla la cuota de puestos para personas de pueblos originarios, para que exista un verdadero cambio. 

Durante su segunda intervención, Yuteita, bromeando, dijo que siempre dicen que las mixtecas, como ella, son mixtercas, y que por ello insistiría en que el hablar solo de género está rebasado, invitando a las demás invitadas a que también aplicaran en sus sentencias la interseccionalidad, la interculturalidad y el antirracismo. Tras esto, dijo que actualmente el derecho está cambiando, pues este cambia conforme la sociedad lo hace y actualmente la sociedad, según Hoyos, se encuentra en un contexto sociopolítico muy complejo a nivel internacional, pues ella ha observado cómo se han estado violando derechos humanos de manera flagrante y cómo países que a ojos de todos parecían los más democráticos no han garantizado los derechos de sus connacionales. Ante esto, dijo que el afianzar los derechos humanos, los derechos de las mujeres y otros, queda en manos de nuestros juzgadores, pero que deben aplicarlos de manera transversal, tomando en cuenta las estructuras, el racismo y el clasismo. Además, agregó que se necesita un pacto político de género, significando este el cuestionar al patriarcado de la mano con el colonialismo, como un orden o una estructura que se ha impuesto en nuestra sociedad y que, lamentablemente, hombres y mujeres reproducen. Hoyos dice que, si se busca atacar la violencia de género, no se puede dejar de lado que se vive en un sistema colonial, y que se debe abrir los ojos para darse cuenta de que todas las estructuras sociales se han construido sobre exclusión y sobre la discriminación.

Radialista-Feminista apasionada!!💜💥


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Miryam Vargas

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