Trabajar en nuevas masculinidades durante la pandemia

La actual pandemia, y la emergencia sanitaria que conlleva, es atravesada por otra problemática que no puede perder el foco de nuestra atención durante estos días: el machismo y la violencia de género.

Con la indicación de permanecer más tiempo en casa aumenta el riesgo de que se refuercen las conductas machistas, esto como consecuencia de que la gran mayoría de los hombres desconozcan cómo habitar espacios privados (un hogar, un cuerpo), habitar dentro de sus emociones, ni tampoco sepan cuidar a quienes les rodean más allá del papel de proveedor de sustento que es distante y solo se encarga de poner “pan en la mesa”.

Según las cifras del INEGI, 14.48 millones de hombres en el país sufren de depresión, mientras que 8 de cada 10 suicidios a nivel nacional son cometidos por hombres, que además de terminar con su vida más que las mujeres también lo hacen de maneras más violentas.

El hogar es el primer lugar donde la violencia de género surge y así lo demuestran los 209 asesinatos a mujeres (163 confirmados como feminicidios) en lo que va de la cuarentena a nivel nacional.

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Es por esto que resulta de vital importancia redoblar los esfuerzos para tomar conciencia del grave daño global que genera la educación patriarcal y la normalización de las conductas machistas, para poder comenzar un proceso de deconstrucción de nuestra masculinidad.

¿Qué es la deconstrucción?

La palabra deconstrucción es una que se ha usado mucho durante los últimos años pero que genera también mucha confusión respecto a su significado, sobre todo al hablar de una reeducación de lo que entendemos por ser hombres.

Deconstruir implica cuestionar, criticar y accionar sobre los atributos que se han aprendido a lo largo de nuestras vidas. Aplicado al tema de género (en específico a las masculinidades) significa poner bajo la lupa los valores y atributos que supuestamente nos definen como hombres, cuestionarlos, reconstruir y redefinir lo que no nos lleve en una dirección positiva.

Romper con el mito de la única masculinidad

Hay tantas masculinidades como hay hombres en el mundo. De manera errónea se inculca la idea de que existe una sola forma de ser hombre, y toda actitud que se salga de aquel rígido esquema es objeto de denigración. Es importante que cada hombre explore su propia masculinidad, aceptarla tal como es y a partir de ahí comenzar con el trabajo de diversidad e inclusión.

Cuidado personal y aceptación de nuestras emociones

Históricamente se asocia lo “masculino” con la fuerza, entendida como la contención y el rechazo a cualquier emoción que nos haga ver vulnerables. Se dice que un “verdadero hombre” domina y controla sus emociones, cuando la realidad es que solo se guarda todo por dentro y cuando ya no puede más desborda sus emociones en formas que a pesar de ser violentas han sido normalizadas por la sociedad: alcoholismo, actitudes agresivas (incluida la violencia intrafamiliar y con la pareja), cosificación sexual de la mujer, etc. Por eso es muy importante aceptar todas nuestras emociones, reconocer la fuerza en ser vulnerables, mostrarnos imperfectos es mostrarnos más humanos. Como hombres, hoy nos toca entender que la vulnerabilidad nos lleva a conectar con otros, a tejer relaciones más saludables y reconocer las posibilidades de redefinirnos, potenciando lo mejor de cada uno.

Cuidado en el hogar, corresponsabilidad y correspondencia

Es imprescindible que como hombres nos involucremos en casa para eliminar la desigualdad de roles. Empezando por terminar con la idea de que involucrarse en el hogar se hace como un favor o una ayuda esporádica. Debemos implicarnos en las labores y quehaceres de los espacios que ocupamos (empezando por nuestra casa) así como involucrarnos con las personas con quienes compartimos dichos espacios de una manera empática.

Evitar el autoengaño de sentirse deconstruido

 Entender que la deconstrucción de nuestra masculinidad es una práctica constante evita caer en la autocomplacencia. El hombre deconstruido no existe porque entender esa acción como algo finalizado impide que comprender que debemos revisitarnos diariamente. Encontrar y eliminar las actitudes machistas y los patrones tóxicos no es una tarea de corto plazo, debemos asimilarla como parte de nuestras rutinas personales.

Hoy más que nunca es fundamental replantear nuestro rol como hombres, reflexionar sobre las ideas que tenemos acerca del significado de la masculinidad y sobre todo involucrarnos de manera consciente y activa en cada espacio y ámbito de nuestra vida, eso implica el hogar, la familia, nuestras relaciones, y sobre todo comenzar por nuestra persona.

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