Cuando la esperanza peligra ante la amenaza del despojo, la violencia y el genocidio, parece imposible que incluso una pizca de felicidad florezca sobre las ruinas que el odio y el capitalismo dejan a su paso. Ante este enunciado, Iván Prado, fundador del colectivo Payasos en Rebeldía se planta firme y demuestra con mucho valor y un tremendo amor por la vida lo contrario: La risa se eleva incluso sobre la desesperanza más profunda, y se convierte en un arma de construcción masiva.}
Relatando sus experiencias en Palestina, Líbano, el Sahara occidental y los territorios indígenas mexicanos, entre muchas otras partes del mundo, Iván Prado nos comparte su trayectoria para construir la esperanza en donde menos pareciera existir.

El pasado 18 de agosto, Cholollan Radio tuvo la oportunidad de entrevistar a este personaje, quien de forma cálida y cómica nos permitió comprender la magnitud de su trabajo.
Iván nos narra cómo desde muy joven “padece de una condición que lo obliga a hacer reír a los demás”, condición que lo orientó a su dedicación profesional como payaso, cirquero y eventualmente un agente para la construcción de paz y esperanza en mundo que lo necesita cada vez más. Es a través de la risa que Iván y los demás miembros de Payasos en Rebeldía se acercan a comunidades donde la gente no tiene garantizado ver el día siguiente, donde los bombardeos, la ocupación y la persecución son el pan de cada día, y donde a pesar de todo, el humor sirve como una herramienta vital para elevar la moral. Así mismo, Iván resalta el poder de la risa para unir a la gente, pues una de las barreras más fuertes que puede vencer el humor es aquella del idioma.
De esta manera, el humor que Payasos en Rebeldía comparte por el mundo se convierte en una ventana a un mundo mejor. Iván Prado rescata una imagen que lo marcó y que lo hace consciente de la importancia de su misión: Incluso durante los bombardeos y la persecución en el campo de refugiados del Aida, al norte de la ciudad ocupada de Belén, las infancias se alegran por la presencia de los payasos. A pesar de estar rodeadas de altas murallas impuestas por un estado que busca su exterminio, el humor y la risa le asegura a las niñas de Palestina que un día su tierra será liberada.
Pero Iván expresa que la esperanza que le brinda a las infancias palestinas es recíproca, pues relata que su interacción con estas igual le aporta una felicidad inmensurable.
“La vida es un arma de construcción masiva porque nos permite construir un mundo donde todo sea posible […] Cuando llega el payaso, las niñas se suben en los hombros del payaso y quieren tocar el cielo […] En mi vida han creado un espacio sin el ruido de los helicópteros y los tanques cuando estoy en Palestina.”
Finalmente, Iván Prado nos dio un vistazo a una obra realizada en colaboración con la ilustradora Irene Serrano: Palestina tiene nombre de mujer. En este libro, Iván homenajea a las mujeres palestinas que ha conocido durante su vida, a quienes admira por resistir dos frentes simultáneos, entre la ocupación israelí y la sociedad patriarcal que las somete.



