Paisano genio y figura contra el pueblo de Tonantzintla

En la víspera de su salida como gobierno, el pasado 13 de septiembre, el Presidente de San Andrés Cholula Leoncio Paisano declaró que el Proyecto Barrio Smart en Santa María Tonanzintla, queda definitivamente cancelado porque “los vecinos no quedaron convencidos de sus ventajas”, argumentando tener los permisos del INAH para reubicar el reloj y que “no hubo daños al puente”.

 

¿No hubo daños al puente? ¡El puente no está dañado, ya no existe! Y no hubo permiso del INAH para su destrucción, pero sobre todo no hubo permiso del pueblo.

 

Tonantzintla antes del proyecto Barrio Smart.

 

El 13 de septiembre de 2018 Paisano  anunció la cancelación del proyecto y  dijo tener los permisos del INAH, pero lo que no dijo es que estos permisos se le otorgaron de manera posterior a los actos de destrucción y modificación de la plaza principal, esto es hasta el 12 de marzo de 2018, ya que estaba acabando el enlajamiento de la Plaza Principal. Sin embargo, el permiso no le duró mucho, ya que para el 31 de mayo de 2018 se ordenó la suspensión de la obra, ahora por parte de los jueces federales, ya que podría afectar la identidad del pueblo indígena de Santa María Tonanzintla.

 

Hasta el final, Leoncio Paisano se justifica diciendo: “El INAH me dio permiso”, un permiso como ya se dijo, expedido posteriormente al inicio de las obras, es decir un permiso autorizado de manera retroactiva a una destrucción, pues ya era un acto consumado y las obras prosiguieron violando la suspensión que el mismo INAH determinó desde el 12 de enero de 2018, sin que hasta ahora exista penalización por la sorpresiva destrucción del puente y el reloj, así como la violación a la suspensión del INAH que ordenó Leo Paisano.

 

Genio y figura hasta la sepultura, dice el dicho aplicable a Paisano, pues anunció la cancelación del proyecto, sin dar una disculpa, ni hablar de la reparación del daño que causó a la comunidad al no tomarla en cuenta y destruir su patrimonio sin  permiso. Al contrario, Paisano sigue sin reconocer que debió haber tomado en cuenta al pueblo, pues su posición es clara, ellos son gobierno y deciden lo que se va hacer, pues “consultar a los pueblos es una locura”, como lo dijo en más de una ocasión el mismo Paisano y su Secretario de Gobernación Oscar Palacios. Sólo hasta que la justicia federal va dando reveses a sus actos impositivos e injustificados es como dan marcha atrás.

 

Y es que el tema de fondo de los amparos que interpuso Tonanzintla no es si existía permiso del INAH o no, sino que no hubo consulta y consentimiento del pueblo previo a un acto de afectación a la identidad arquitectónica de su Plaza Principal. Ya existen peritajes oficiales que han comprobado que la torre, el reloj, la mojonera y el empedrado son elementos arquitectónicos simbólicos de alto valor social, cultural y de identidad para la comunidad.

 

Esto ha generado molestia por parte de los simpatizantes del PAN en San Andrés Cholula, pero a todos ellos los invito a que reflexionen, es de sabios reconocer cuando algún miembro de su partido actuó mal y darle vuelta a la página. Hay que aceptar que el proyecto de Barrio Smart no se consultó con la población y  destruir el puente y el reloj fue una afectación al pueblo y  esa afectación ahora se debe reparar. Estas actitudes autoritarias del  gobierno municipal provocaron el hartazgo de la población que los hizo perder las últimas elecciones.

 

 

La construcción de la identidad y los lugares sagrados

Durante siglos los padres y abuelos de la comunidad han construido los elementos identitarios de Tonanzintla. Dicen que en el sitio del templo de la Inmaculada Concepción había un centro de adoración a la diosa Tonantzin-Coatlicue, nuestra madre tierra, y que tardaron 4 siglos en construir el templo de Tonanzintla, para el siguiente siglo la construcción de su lugar sagrado continuó, ahora con la construcción del reloj mandado a hacer por el fiscal del pueblo Felix Tecuapetla Tecuatl que pidió a la Virgen le permitiera dedicarle ese regalo. El reloj se construyó asemejando la torre de la iglesia, al centro de la plaza, junto a la mojonera, la cruz y el puente, sitio donde se delimita la jurisdicción de lo tradicional y religioso con la autoridad civil. Siendo este reloj una extensión del templo sagrado de La Inmaculada Concepción de la Virgen María, admirada por nacionales y extranjeros por su hermosísimo y único arte barroco indígena.

 

En la cosmovisión de Santa María Tonanzintla, los elementos que se encontraban en la Plaza Principal, no eran tanto para la comunidad o para los turistas, sino para la Virgen. La construcción e inauguración del reloj fue un motivo de fiesta y alegría en el pueblo, y no era un festejo para aplaudir al fiscal que “trajo la obra con nuestras contribuciones”, sino un festejo por el regalo a la Virgen, un reloj que embellecía  su plaza y la distinguía. El famoso dueto del puente y el reloj ya tradicional de Tonanzintla, en donde cientos o tal vez miles de personas se fotografiaron al casarse, cumplir 15 años o festejar cualquier otra ocasión o momento especial, es un recuerdo que ya no está, pero “podría volver”, dicen los habitantes de la comunidad al mencionar “si las ciudades destruidas por la guerra se reconstruyen y sus monumentos también ¿porque nuestros monumentos no?”

 

Al ver que un regalo dado a la comunidad, que emula la continuación del sitio sagrado de Tonanzintla en el centro de la plaza, fue destruido y arrinconado en una esquina y posteriormente reemplazado por otro sin siquiera parecerse al original, la gente del lugar se sintió ofendida y lo menos que espera es la reparación del daño.

 

La plaza de Tonantzintla posterior a la intervención del ayuntamiento a cargo de Leoncio Paisano.

En este bellísimo pueblo muchos se quejan que no son unidos, y que por eso no avanzan como comunidad ¿Y qué esperan para ser unidos? No es fácil escucharse y hasta perdonarse entre vecinos o familiares, pero se puede empezar por dejar a un lado las divisiones que generan los intereses de gobernantes apoyados a rajatabla por sus partidos políticos y recuperar los valores que nos enseñaron nuestros abuelos de respeto y veneración a la vida, no al dinero. Ver primero cómo la población puede estar más unida y mejor organizada, contribuir todos a que la Plaza sea nuevamente motivo de festejo y unión del pueblo de Santa María Tonanzintla.

 

Abrir la puerta para que los abuelos, los jóvenes, los profesionistas de la comunidad, las mujeres, los niños y todos opinen ¿qué regalo le quieren dar a la Virgen de la Concepción, a sus hijos y nietos? Pensar ¿qué herencia cultural les quieren dejar? un pueblo con historia, costumbres e identidad o un barrio urbano con un mall al centro.

 

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Juan Carlos Flores

Juan Carlos Flores, abogado defensor de derechos humanos y comunicador popular.