Tlaxcalancingo en los tiempos del Covid-19

Pareciera que nos han sitiado. Por un lado, hay casos confirmados en la cabecera de San Andrés Cholula, por el otro, se sabe desde hace días sobre una cuarentena obligada en los residenciales de la Vista. Por si esto fuera poco, en esta semana se alista el hospital general de Cholula para recibir pacientes de coronavirus, así como también se confirmó el primer deceso en la entidad poblana, un hombre de 60 años que se desempeñaba como camillero en el hospital Ángeles; miremos donde miremos para habitantes de Tlaxcalancingo es inevitable afrontar la realidad.

Pero, quiero creer que la gente (mi gente) podrá sobrellevar las dificultades que conllevan los siguientes días. No hay que mentir, las cosas se volverán más complicadas, no solo en el ámbito de la salud sino también en el económico; me la jugaría mucho fingir ser un experto para hablar sobre las repercusiones a nivel nacional e internacional, sin embargo, como habitante de la comunidad puedo escribir sobre las obviedades que empiezan a pasar en el pueblo.

En mi caminar por las calles de Tlaxcalancingo se me ha presentado la oportunidad de hablar con personas de diversos oficios y profesiones, el tema que sale con mayor frecuencia es respecto a la Pandemia: ¿Es real? ¿Qué tan grave puede llegar a ser? ¿Nos están ocultando cosas? Estas y más preguntas se vuelven frecuentes dentro de la conversación, y dentro de mi posición como antropólogo (comunicólogo aficionado) intento resolver las dudas que alcanzan mis conocimientos para ordenar lo que las personas escuchan en la radio, en la tele o de los diarios amarillistas (y muchas veces fraudulentos) que se topan por internet.

Aquí no caben las discusiones si se debe o no salir para trabajar: es obvio que si, no queda de otra. En una comunidad en donde se gana el pan a diario, son pocas las opciones que tienen los habitantes para salvaguardarse y mantener la economía de sus bolsillos. A través de algunas entrevistas realizadas a locatarios del pueblo nos damos cuenta de que existe preocupación entre la gente de Tlaxcalancingo sobre lo que se vive actualmente y lo que se puede avecinar tras la pandemia. Es Silvia Toribio, dueña de una abarrotera, quien nos comenta lo obvio sobre las ventas: son pocas y se están resintiendo; o Aurea Chiquito expresa su preocupación sobre lo poco que se han vendido los antojitos en el pueblo.

Está pegando poco a poco al bolsillo de la comunidad, sin embargo, esto no significa el fin del mundo. Debemos de tomar las cosas con la seriedad que se merecen, pero hay que saber afrontar la crisis que se avecina. Una respuesta que se puede proponer es la organización comunitaria y el consumo local: ir con el panadero del barrio, con los campesinos del municipio (hay tantos en nuestra tierra) y consumir lo necesario apoyando al que menos tiene. Solo juntos podremos salir de este panorama oscuro.

Lo que busca la Radio comunitaria, el programa Tequio Informativo en particular, no es subirse a un pedestal en el que se pretenda saber más con un aire de superioridad. Nuestra intención es transmitir diversas notas que recopilamos y filtramos para que la gente, basado en información, pueda tomar las mejores decisiones. Hace un par de días, Edith Mújica Chávez, presidente de la comisión interinstitucional de enfermeras en Jalisco, alzó la voz por el trato discriminatorio que se la ha dado a sus compañeras de profesión: se les niega los servicios, las insultan, incluso las bañan con cloro; una respuesta malagradecida por quien literalmente se juega su vida por tu bienestar. Son estas cosas que queremos evitar: la desinformación en la que se encuentra la gente.

Por otra parte, las acciones en Tlaxcalancingo no se han hecho esperar. Desde hace un mes en la presidencia de la comunidad, encabezado por la regidora de Salud, Eufemia Cuaya Huanetl y con ayuda del presidente Esteban Elias Coatl, comenzó una campaña en donde:

  • Se dieron platicas a las escuelas.

  • Se repartieron más de 6,000 trípticos entre los más jóvenes.

  • Se pusieron algunas lonas con la información necesaria.

  • También, en los días anteriores se repartieron envases de gel antibacterial de la mano con el municipio de San Andrés Cholula.

  • Se ha estado repartiendo cloro desde las oficinas de nuestra junta auxiliar para todo aquello que quiera desinfectar su tinaco (aún disponible).

  • Se perifonea información sobre la pandemia alrededor de toda la comunidad.

  • Incluso, se llegó a un acuerdo con las autoridades religiosas para cancelar las actividades de semana santa y transmitir las misas dominicales de 1 de la tarde.

Con lo dicho anteriormente, la cuestión no es preguntar sobre lo que las autoridades locales han hecho respecto al tema de la pandemia, sino reflexionar y cuestionarnos sobre lo que nosotros estamos haciendo para frenar esto. Sabemos que no podemos parar de trabajar, nadie (al menos en este espacio) lo va a recriminar, sin embargo, lo que debe caer a cuenta es sí realmente solo salimos para laborar.

Preguntarnos si realmente es necesario asistir a la fiesta del compadre, a la reunión con los amigos en lugares conglomerados o asistir a la feria del pueblo vecino; reflexionar nuestra actitud cuando alguien nos llama la atención por salir. ¿Realmente estamos haciendo lo adecuado?

Con estas últimas palabras termino el artículo, esperando la mejor disposición de los vecinos de Tlaxcalancingo, esperando la unión de la gente de la comunidad, y creyendo (sabiendo) que entre todos lo podremos superar.

Fotografía: Alejandro Amaxal Coyotl

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Alejandro Amaxal

Estudiante de Antropología Social, fotógrafo aficionado y apasionado del fútbol