¿Multa al Estado por agraviar al pueblo de Tlaxcalancingo? P. 1

El caso del Distribuidor Vial Periférico Ecológico-Camino Real a Santa Clara

 El origen

Tlaxcalancingo es una comunidad de origen náhuatl que se encuentra situada en el municipio de San Andrés Cholula. Cholula es una región milenaria, mas allá de una ciudad milenaria.

Tlaxcalancingo como tal, dicen los historiadores y antropólogos, se fundó, posterior a la matanza de Cholula por parte de los españoles, principalmente con pobladores de San Bernardino Contla, Tlaxcala. En medio de cuatro cerros, fundaron seis calpullis, hoy llamados Barrios, siendo el primero San Diego Xochitepec, el barrio más viejo de Tlaxcalancingo. No se bien a ciencia cierta el orden del resto de los barrios que se fundaron: Cuayantla, Xicotzingo (el barrio chino), Tecmanitla, Xinastla, Galeotitla y de este barrio surgió la Colonia Coyotepec. Todos mantienen su identidad y sistema de cargo de mayordomías, entre muchas tradiciones y experiencias de identidad indígena.

Tlaxcalancingo es un mundo, con una cosmovisión e identidad propia, quien niegue esto, es que no conoce Tlaxcalancingo, ni los pueblos indígenas.

 

El cambio y el despojo

Sin embargo, sobre Tlaxcalancingo, San Antonio Cacalotepec, Santa María Tonantzintla y todo San Andrés Cholula, después de 500 años de historia indígena, la lengua se comenzó a perder en los años sesenta por la incursión de la modernidad, primero a través de la educación primaria  y el empleo en la industria.  Después, de la urbanización salvaje.

En los años noventa, Tlaxcalancingo y todos los pueblos de San Andrés Cholula comenzaron a vivir un proceso de despojo de su territorio para el crecimiento de la ciudad de Puebla que, en los hechos, se convirtió en el crecimiento de la especulación inmobiliaria, a costa del territorio ancestral de los pueblos originarios.

Los caminos  por donde antes te encontrabas a las sirenas en los cuerpos de agua de la comunidad de Tlaxcalancingo, ahora son caminos de lujosas camionetas ajenas a la comunidad, que corren por dejar a sus hijos a tiempo en la escuela privada del Camino Real a Santa Clara. Generando problemas la llegada de gente muy ajena a las costumbres e identidad del pueblo y que solo ve a Tlaxcalancingo, como un pedazo más de concreto y tierra

 

El Contexto

Bajo este contexto en el año 2018, previo a la nueva elección, Leoncio Paisano, el gobierno del Estado de Puebla de Antonio Gali y el gobierno federal de Peña Nieto a través de la SEDATU, pretendieron comenzar la urbanización del Camino Real a Santa Clara para convertirlo en un bulevar de 23 metros, sin respetar la propiedad privada de cada vecino al camino y sin previo acuerdo de cuanto tenía que dejar cada vecino de cada lado.

Los vecinos del Camino Real primero se inconformaron porque llegaron a invadir sus predios en el trazo de la nueva avenida y después por enterarse que el criterio de la ampliación de la calle era arbitrario y derivaría en 23 metros de ancho, sin tomar en cuenta el centro de la vialidad. La organización del pueblo, vecinos del Camino Real acompañados por vecinos conscientes, lograron parar los trabajos de ampliación del Camino Real a Santa Clara.

 

La controversia

El debate central de los vecinos y la comunidad no radicaba en negarse a ampliar el camino rural, pues creo, todos coincidían sería bueno ampliarlo lo necesario para beneficio de la comunidad y garantizar el tránsito seguro de las personas que caminan a pie por dicho camino por medio de banquetas. El problema era la falta de transparencia en el proyecto por parte del gobierno y los criterios y modos de ejecución.

La primera inconformidad de los colindantes era de cómo le iba a afectar a cada quien, pues la afectación de la ampliación no partía del centro del camino hacia los lados de manera equitativa, ya que se cargaba del lado de Ciudad Juidicial, donde hay puros campos de cultivo. Pretendiendo afectar en los menos posible a los fraccionamientos y escuelas lujosas que “recientemente” se instalaron.

La ampliación del Camino Real a Santa Clara se volvió un problema para la comunidad y el gobierno municipal y estatal, así que este último decidió moverse solo al inicio del camino, a la altura de periférico, donde se tenía planeado construir unas bajadas de periférico hacia el Camino Real, así reducía la afectación a menos vecinos y comenzaba su plan de ampliar invariablemente la calle que se convertiría en bulevar.

Cabe destacar que, en la resistencia a la modernización y ampliación del Camino Real a Santa Clara a 13 o 15 metros en 2018, surgió también derivado de que “se le salió” a un funcionario municipal decir: que la vialidad sería de 23 metros; sin que la comunidad fuera informada de ello formalmente, ni los vecinos afectados. Lo que pudo haber sido un rumor o malentendido del funcionario, se confirmó en 2019 con la difusión del Programa de Desarrollo Urbano Sustentable, donde se observa que dicha vialidad se tiene programada a 23 metros, además de otras que atraviesan Tlaxcalancingo de manera arbitraria, hasta por 40 metros, sin importar casas, ni nada.

El hecho es que con una reducción de las personas afectadas, el Gobierno Estatal logró concretar las bajadas del periférico ecológico con el Camino Real a Santa Clara, intimidando, desgastando y, probablemente, pagando de manera desigual a cada uno de los afectados, según se dejaran. Sin que esta vialidad se sometiera a consulta de la comunidad de Tlaxcalancingo, quien, para entonces, ya había recobrado y revitalizado la toma de decisiones mediante asamblea general comunitaria.

continuará…

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Juan Carlos Flores

Abogado defensor de derechos indígenas frente a megaproyectos, y por la autodeterminación de los pueblos.