Día Internacional de las Mujeres Indígenas, preservación y resistencia

Costurando

Texto: Zazil Dorado

Foto: David Morales

¿Qué conmemoramos el 5 de Septiembre?

En 1983, en el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América, en Bolivia se estableció el Día Internacional de la Mujer Indígena, para recordar a Bartolina Sisa tejedora e hiladora y líder de la rebelión Aymara-Quechua contra los conquistadores españoles en 1780, quien fue torturada y asesinada al igual que su esposo Túpac Katari, en la Plaza de Peñas por los conquistadores españoles, el 5 de septiembre de 1782 en La Paz, Bolivia. El espíritu de la conmemoración trata de encarnar el esfuerzo y la resistencia de las mujeres indígenas por la sobrevivencia de sus pueblos, de la cual han sido parte fundamental.

 

A 36 años de esta fecha, es posible hacer un balance de lo que ha sucedido con las mujeres indígenas en el mundo y en nuestro país. En los años 80´s del siglo XX,  se podía percibir a simple vista la discriminación de la que eran objeto las mujeres indígenas que tenían que insertarse en los ámbitos laborales y educativos, para poder tener un ingreso que permitiera una subsistencia aceptable, además de la sujeción a la autoridad de los hombres de la familia. Las políticas del Estado Mexicano se habían encaminado, desde la colonia y hasta la era moderna, hacía la inserción de los pueblos en el “tren del desarrollo”, junto con las políticas tradicionalmente asistencialistas, herencia del “indigenismo” que promovió el paternalismo y el trato desigual de “menores de edad” hacia los pueblos habitantes del territorio llamado México.

Hoy vivimos en un territorio donde 7 millones 382 mil 785 de personas hablan 68 lenguas indígenas y el 51.35% son mujeres; en educación los números dicen que el 34% de la población de 15 a 24 años en hogares indígenas asistía a la escuela a diferencia del 44% de la población en general.

De hecho “La lengua es el criterio que más ha usado el Estado para clasificar quién es indígena y quién no.[…]en 1820, alrededor del 70% de la población mexicana hablaba una lengua indígena […] pero el Estado mexicano redujo esa cifra hasta el 6% en poco más de 200 años”. Yásnaya Aguilar Gil

El artículo 2 de la constitución mexicana reconoce la “pluriculturalidad” del estado mexicano y reconoce como sujeto jurídico a los pueblos indígenas, nombra la autonomía y su determinación para decidir sobre sus formas de vida y el territorio; estas reformas se hicieron después de una declaración de guerra por parte del EZLN, los diálogos con el estado en San Andrés Larráinzar  y por supuesto la muerte y resistencia de quiénes han formado parte de las comunidades por más de 500 años.

 

En los últimos meses hemos visto desencuentros preocupantes, por un lado se ha convocado a “consultas” y foros en el Congreso y otros espacios institucionales para “dialogar”,  acerca de los megaproyectos que se piensan implementar en los territorios ocupados por las poblaciones indígenas, además de promover iniciativas de ley para modificar las constituciones estatales en materia de derechos indígenas, ya que en algunos estados hay un atraso importante con respecto a otros. Por otro lado hemos atestiguado las protestas, reclamos y hasta asesinatos de defensoras y defensores del territorio, en donde se pretenden implementar o reactivar los megaproyectos, algunos incluso habiendo el compromiso en campaña por parte de Andrés Manuel López Obrador de suspenderlos, como es el caso del PIM.

Bordando camisas

 

La voz de Felicitas, tejedora de San Marcos, Tlacoyalco

Doña Felicitas vive en San Marcos, Tlacoyalco municipio de Tlacotepec de Benito Juárez, Puebla.  Al llegar a su casa nos recibió muy amablemente, ésta también funciona como taller, en donde elabora blusas, faldas, bolsas y ceñidores, todas las prendas son elaboradas por ella misma desde la confección de la tela hasta el bordado, según cuenta aprendió a tejer y bordar ya grande “porque ya casi no quieren aprender a hacerlo, se ha ido perdiendo ya que no es un trabajo bien pagado”.

 

San Marcos está ubicado aproximadamente a 40 kilómetros al norte de Tehuacán,  según datos del INEGI el grado de marginación es alto. La lengua que se habla es el Ngigua, también llamada Popoloca del norte,  esta misma variante se habla en el pueblo vecino de San José Buenavista, y en un valle alto al otro lado de la montaña al este de San Marcos, aproximadamente 30,000 mil personas hablan esta variante, la mayoría de ellas vive en la misma comunidad y la habla casi la totalidad de sus habitantes, la escolaridad promedio es de 5 años.

 

En cuanto nos sentamos empieza a contar la serie de problemas que ha tenido desde que “un señor que trabaja en el ayuntamiento me llevó a la Sierra negra y me dijo, prepárate porque van a venir los de Puebla a ver tu trabajo”

-Entonces yo me preparé con más miembros de mi familia para exponer nuestro trabajo y cuando llegaron y lo vieron dijeron: “está muy bien tu trabajo, vas a tener otra visita por parte del gobierno federal”

– A los ocho días llegó alguien llamado Leonel Becerra Lemus, que trabajaba en la CDI y me preguntó qué necesitaba a lo que respondí pues yo necesito un taller para trabajar y herramienta porque no tengo con qué trabajar

-Y más o menos ¿cuánto quieres?

-No pues no sé cuánto voy a pedir ni cuánto pueden dar, es la primera vez que voy a hacer esto

-Hay de $120,000 a  $150,000 no te lo iba yo a decir pero ahorita te lo estoy diciendo y tú quieres un taller, entonces si te alcanza, podemos hacer el taller de block

-¿Será seguro?

-Si, primero fírmame, ¡ah! ¿pero a ti  quién te asegura que nadie te va a quitar esto? ¿Y si te lo quita al rato tu marido?

-No pues es mío, ya llevo 27 años viviendo acá, pues ahí está mi esposo

-¿Usted está seguro que no le va a quitar nada?

-¡No pues mi esposa como le voy a quitar y ella es la que va a trabajar!

-A los ocho días me trajo un papel donde decía que de los $ 120 000 la mitad la iba a poner el gobierno del estado y la otra parte el gobierno federal, con eso iban a traer material, es más hasta di unas copias de mi terreno porque se iba a construir ahí el taller, en tres ocasiones vinieron distintas personas.

Después de estas visitas Leonel Becerra le entregó un paquete de 10 hojas que debían firmar los miembros de la familia, quienes iban a formar parte del taller, se firmaron los papeles y se regresaron a las manos de Leonel, quien después aseguró que la CDI ya había dado el dinero y sólo faltaba el gobierno del estado para completar los $ 120, 000 pesos, lo que no dijo es que los papeles firmados eran un recibo por $ 60,000 y Felicitas no supo de ello hasta después, cuando alguien le leyó el recibo y le dijo “no hubieras firmado hasta que te entregaran el dinero”

Firma

De acuerdo con las palabras del delegado el proyecto iniciaba el 1 de agosto de 2017 pero el dinero nunca llegó; Felicitas empezó a acudir a las distintas instancias del gobierno, habló con María del Socorro Figueroa, subsecretaria de Atención a los Pueblos indígenas de Puebla, y la respuesta era que el dinero federal no había llegado, en la CDI la respuesta era la misma, además que cada ocasión que acudía la atendía una persona distinta.

Así se mantuvo la situación, mientras otras mujeres sí habían recibido los recursos Felicitas no lograba obtener una respuesta de lo que había pasado con los recursos que le habían sido prometidos y por los cuales habían firmado. Hasta que después del informe de Tony Galí a donde acudió para ver si alguien más le daba respuesta, le dijeron que esos recursos se habían destinado para los damnificados del temblor del 19 de septiembre. Entonces ella le pidió a Leonel Becerra que le regresara los recibos que había firmado –si te los voy a regresar- fue la respuesta y después de eso nunca le contestó las llamadas.

Casi al concluir la plática, nos muestra la revista Puebla dos 22 en donde aparece en la portada con otras personas portando trajes tradicionales del estado con el título: “Tradición ancestral: las 7 etnias de nuestro estado”. Y nos  señala como aunque se tomó fotos con los funcionarios del gobierno estatal, como María del Socorro Figueroa y apareciendo en una revista de Puebla, su caso nunca fue atendido.

 

Felicitas ahora sabe que no debió firmar esos papeles sin saber qué decían y también que esos recursos no se fueron a los damnificados, lo que ahora quiere es que le regresen los recibos porque teme le vayan a cobrar un dinero que nunca llegó a su destino

–“En cuanto yo no agarre ni un peso, yo si sé trabajar”

Todos estos meses ha estado buscando la ayuda del presidente municipal, los síndicos y hasta en Derechos humanos de Tehuacán, pero el seguimiento es muy lento e incluso nulo por parte de algunos de estos personajes. Lo cierto es que la huella de estos recursos es difícil de seguir porque eran recursos federales. Y sigue a la espera de poder resolver este problema en donde ella lo único que hizo fue confiar en los funcionarios y demostrar su trabajo.

Pareciera que estos casos pertenecen al pasado, en donde se abusaba de las personas por no saber los procedimientos institucionales, pero más allá de ello habría que preguntarse ¿hasta dónde las demostraciones en los medios, las declaraciones y los foros institucionales no son un fondo de pantalla para evitar esos cambios profundos tan necesarios para contrarrestar las grandes desigualdades que aún persisten para las mujeres que viven el día a día con toda la carga que ha significado el ser mujer  e indígena en este país?

 Dice Aura Cumes:

“No, los pueblos indígenas no somos sujetos desposeídos ¿por qué?, primero porque con el recurrente despojo hemos seguido construyendo  maneras de habitar cuidando los espacios que habitamos y por lo tanto no se nos ha sido quitado todo. Todo el tiempo creamos, somos potencia política, no somos sujetos desposeídos ni vulnerables ni débiles ni marginales ni excluidos, sino somos sujetos políticos que creamos vida en todas sus posibilidades en medio de la depredación permanente de este sujeto colonizador. Entonces no somos desposeídos, no esperamos ni vivimos por el dominador sino a pesar del dominador”.

 

 

 

 

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Zazil Dorado Luna

Radialista y feminista con pasión por las letras. Interesada en proyectos ciudadanos y comunitarios.