De libertad, trascendencia, existencia y otras aspiraciones

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Edwin G. Paz

 

Todo a continuación es una crítica directa a lo que concebimos como normal, creyendo que cuestionar es nuestra arma más poderosa para ir viendo un poco más la luz que se entrevé del otro lado, y ahora más que nunca abrace nuestra existencia, alcanzando así la libertad y pronto una aspiración llena de trascendencia.

 

Lo que se dirá a continuación denota las percepciones que deben ser notorias para la mayoría, pues al considerar que nuestra realidad se edifica socialmente, podemos notar que son altamente perceptibles las características que deterioran a esta, sin importar en lo absoluto la complejidad de las situaciones de los individuos que puedan entorpecer su entendimiento, ya que determino desde ahora, que hay hechos que no pueden pasarse por alto. Como también quiero aprovechar diciendo que me deslindo ya de antemano de las comodidades que vivimos todos aquellos que ahora podemos escribir, siendo ésta comodidad la que ciega a aquellos sujetos para realizar la acción del ahora y adoptando desde ya una empatía sin fronteras.

 

Es difícil comenzar a escribir con tantas ideas puestas en la mente al día de hoy, más aún cuando se intenta decir algo a la jovial edad que poseo, tomando en cuenta que individuos han tardado en decir ciertas realidades en toda una vida, pero desecho la idea de la sabiduría por la edad, ya que considero que la sabiduría es una pedantería elegante y normalizada para generar un adultocentrismo que priva de expresión y opinión a los jóvenes por la expresión y opinión de la adultez, y además diciendo de forma reveladora que esta se consigue por la perseverancia de conocimientos razonados y cuestionados que otorgan revelaciones incomparables, ¿qué uso tiene que un individuo se de cuenta a una edad avanzada de la miseria que vive la condición humana, si poco tiempo le queda? Siendo que pudo darse cuenta mucho antes, por medio de arduas investigaciones y de salir un poco, usando nada más que sentido común y empatía. Por ello, en este texto, enalteceré a la juventud, asegurando que en ella se encuentra la raíz más fina de un posible despertar, uno que entre sueños vagos llegue a adquirir empatía, solidaridad y dignidad para conseguir lo que siglos enteros, todos han buscado: Libertad y una existencia llena de dignidad trascendental.

 

Si la sociedad quiere cambiar, la sociedad tiene que confiar en nosotros. Pero, ¿de qué manera?

 

 

En la crítica crítica

Al llegar a la ya mencionada empatía y crítica crítica es fácil denotar que el mundo ha sido creado y construido por seres anónimos que han sido cruelmente puestos en los rincones más oscuros de la historia, sin previo reconocimiento y nada más que olvido, como también que han servido de escalones para que seres forrados en dinero pasen como en pasarela, y luzcan lo que no trabajaron, es normal que la incomodidad y furia emerjan en este momento, pues tan solo pensar en el hecho de que el concepto del trabajo ha sido un espejismo barato para sembrar en la mente del trabajador que trabajando duro puede conseguir lo que se proponga, por medio de una meritocracia, es repugnante, que a su vez, planta en la mente de ese individuo que el trabajo otorga dignidad y el derecho a vivir, entre otras falacias que no puede evitar cuestionar, pues su vida, al igual que la de todos los que trabajan y los que mantiene ese trabajador, se ven atados a esa realidad que responde a elementos externos e incontrolables para este, y lo único que puede hacer es unirse a ella sin lujo de queja para encajar, uniéndose a una normalidad a la cual se tiene que adherir, pues de lo contrario no comerá, no vivirá y no será socialmente aceptado, ya que le calificaran como un holgazán. Siento decir que al tomar conciencia de esta verdad se torna un ambiente deprimente y desolador para el futuro de la humanidad.

 

Es aquí en donde pregunto: ¿Quién nos enseñó que si no se tiene un trabajo no se es digno de vivir? Y comienzo con esto porque me gustaría atacar el problema desde la normalidad, ya que es normal trabajar y vivir de ese trabajo, además de que todos los caminos formativos dirigen a este concepto. Es curioso que el trabajo asalariado sea precisamente el que más priva y arrebata la libertad a los sujetos que constituyen lo que conocemos como sociedad, siendo así que pensamos que trabajar y tener reducidos descansos (vacaciones) son sinónimo de libertad ganada, como si la libertad fuera algo que te debas ganar y no como un característico de la vida. Siento atacar esto desde los órdenes sociales más simples en nuestra vida, pero sin irse demasiado lejos en argumentos, es necesario analizar cada campaña electoral, pues ya sea para elegir senadores, diputados, alcaldes, gobernadores o presidente, todos (la clase dominante) proponen y prometen lo mismo: «Más empleos» (¿casualidad? no lo creo) como si el único distractor de la existencia fuera servir ciegamente y sin palabras de contradicción a empresarios millonarios que manejan las relaciones de producción de la vida cotidiana, para convertirnos en inútiles bienes de consumo, los cuales son ignorados, ya que, aquel que hace el concepto de la acción (el trabajador) es solo un intermediario inútil funcionando en los engranes de un sistema que poco le importa la vida de aquellos que lo crean desde abajo, como el campesino, obrero, recolector de basura; refiriéndome a ellas y ellos como los edificadores de nuestra sociedad, cultivando y recolectando así la comida que llega a nuestras mesas, las construcciones en las que estamos habitando, los desechos que salen de esa comida, entre distintas funciones que forman lo que vivimos y percibimos, siendo curioso que aquellas personas que ya vimos sus vitales funciones, son las que peor son tratadas y pagadas por su apariencia, creando contradicciones inauditas en este sistema que según sus argumentos políticos y económicos, es fanática del trabajo, pero por lo visto no del trabajador, declarando que con muy pocos individuos se puede hacer funcionar una sociedad, como dijo el economista británico John Maynard Keynes. Y dándoles todos los premios y reconocimientos sociales, económicos y hasta políticos a los que menos hacen por la sociedad, refiriéndome a los empresarios, deportistas millonarios, publicistas, estrellas de la farándula; y ojo con esto, no parto de un prejuicio frente a estos individuos que conforman a esta minoría de élite, pero aquellos que solo crean pobreza, estándares sociales y físicos, deteriorando así a la sociedad, son los que más reconocimiento reciben y son los menos útiles en la formación de la condición humana, y mucho menos para que esta progrese hacia la libertad del pensamiento. Solo dejo esto a tarea de análisis.

 

Es así como me gustaría llegar a la causa externa de todo esto, que a su vez, es una herramienta muy poderosa del sistema que provoca mentes vacías, bocas calladas y cabezas agachadas, instruyendo a las masas de jóvenes que al ver a la imaginaria autoridad es obligatorio una ligera humillación. Esto y más es formado gracias al disciplinamiento instruido por un aparato que es el responsable de todo lo que anteriormente se menciona, siendo ésta: La Educación Escolar, por la cual se estima que el casi el 74% del país en edades de 3 a 24 años tiene acceso, según datos de Censos Educativos (al menos en la educación que corresponde a ese rango de edad) ya que el otro 26% que constituye un aproximado de 9 millones de jóvenes en el país, tiene que verse en la negra situación de abandonar toda ilusión de tener acceso a esa controversial etapa de la vida o dejarla en ese lapso de tiempo por distintas situaciones. Esta etapa que tanto se nos ha plantado en la mente que debemos pasar, se vuelve en una obligación personal e independiente, que totalmente ignora el estado, pues al ver las circunstancias bajo las que estén inmersos los ciudadanos se concluye que no le presta atención, siendo que ocupa torpemente estas frases para darle validez a la educación ‘que es necesario estudiar’, pero no se dice ¿cómo?. Si se tiene un problema económico, solo se dice ‘Estudia’. Y si no se tiene el sustento económico para ir se les considerará como «ignorantes», «burros», «mediocres», una «decepción» para sus familias y hasta una escoria para la sociedad, pero, en realidad esos 9 millones de jóvenes que no tienen acceso a la educación ¿son ignorantes, burros, mediocres y una decepción para su familia y una escoria para la sociedad, aunque no tengan acceso a esta desde que nacen por sus condiciones socio-económicas y culturales? Aquí es donde se puede refutar de la manera más simple esta idea burda que la clase acomodada pronuncia: «Todos nacemos con las mismas condiciones de vida por el simple hecho de estar vivos», «trabaja duro y conseguirás lo que deseas» lo cual hemos visto que de casi 38 millones de jóvenes que conforman el casi 32% en la población de un país de cerca de 130 millones de habitantes, el 9% de los 38 millones no tienen precisamente lo que son las «mismas oportunidades para todos». Aunado a esto, se puede agregar que la educación que recibe el 74% que sí tiene acceso, es mala y de pésima calidad, y para terminar de arruinar la ilusión educativa, se añade que ésta está fuertemente sistematizada, controlada, manipulada y ocupada como instrumento político e ideológico, pues cada que se les plazca a los partidos en el poder, manejan a la historia y el plan educativo que se enseña a su antojo, para responder a los contextos sociales, políticos y económicos que atraviesa el país en ese momento, como por ejemplo:

 

En los años 90’s cuando entró en vigor el TLC, siendo presidente Carlos Salinas de Gortari, se cambió el programa de estudios en la materia de historia en las escuelas primarias, eliminando en especial a los niños héroes, justificando que eran un mito. Todo esto para limpiar la imagen del pasado que involucraba a los vecinos del norte, en esta batalla en el castillo de Chapultepec en 1847”

 

Es ahí, en esa realidad, cuando el instrumento que por naturaleza debe de responder a la formación humana, para crear espíritus críticos y mentes que aspiren a la libertad, se ven sometidos por la cruel técnica de adiestramiento, en donde si se realiza una acción que para el objetivo sea «buena» se premia, y si se realiza una acción contraria a lo que se requiere, se le castiga y reprime, notando ahora que nunca hemos sido nosotros mismos, más que animales amaestrados que cumplen las necesidades de otros, creando así simples semi-autómatas, que a la larga no cuestionarán, sino obedecerán, respondiendo a órdenes y no pensando de manera crítica a las problemáticas sociales en las cuales se mueven, siempre con el típico discurso, que evidentemente ya sabemos para lo que sirve, que implementa los «buenos valores», para hacer de los estudiantes seres de bien para la sociedad. Cuando en realidad crea individuos inseguros y obedientes a todo lo que creen superior por cualquier característica, ya sea porque tienen más dinero, más edad, son importantes, tienen más estudios, etc…, para ir formando esta justificada desigualdad social en la humildad (por la que nuestros padres, abuelos, bisabuelos… y así sucesivamente han pasado) hacia aquellos que son «mejores» que nosotros, porque claro, es ‘digno’ agachar la cabeza por aquellos que nos pisotean directa o indirectamente, ya que se aspira a ser como ellos, soportando todo, incluso perder simbólicamente nuestra dignidad como individuos, volviéndonos seres llenos de hambre de poder, apostando que por medio del mérito, algún día, quizá, se llegará a pisotear a otros, como nos pisotearon. De igual manera formar el discurso de “la vida no es justa, por eso trabaja duro” evidentemente con un descaro para no cuestionar nada, sino acoplarse a esta realidad y luchar en la inmundicia sin salir nunca.

 

Los valores no son malos, sólo que se vuelven deteriorantes en el momento que al respeto lo volvemos justificación del autoritarismo.

 

Al concluir los estudios (si es que se perteneció al afortunado 74% de jóvenes que tuvieron acceso a la educación), lo que dice el sistema es que se requiere en cualquier medida conseguir un empleo, para poder encajar de manera «digna y honrada» a la sociedad que (según ella), es el progreso de la continua construcción de la ciudad, a la que se pertenecerá toda la vida, para llenar expectativas que parten de prejuicios, de clasismos, racismos, elitismos, machismo, etc.. Generando así egresados listos para el campo laboral, porque es completamente evidente que el sistema educativo no crea jóvenes que desafíen los convencionalismos de una sociedad tan sumisa, sino trabajadores listos para servir como engranes de esta máquina llamada Sistema Capitalista, destinada a colapsar por sí misma, en donde todo, absolutamente TODO es un producto de consumo, incluso el elegir una carrera universitaria, pues haciendo un énfasis aquí, quiero dejar a tarea de análisis la situación en la que se debe de elegir en el catálogo de opciones, para luego pensar en la inversión que remunere al sujeto en el futuro y llene el vacío sueño que toda la clase media y baja anhela alcanzar: la comodidad monetaria, aquella en la que cualquier deseo es hecho realidad, aquella en la que el mundo está a nuestros pies y hemos logrado el verdadero sentido de vida, según el sistema. Claramente todo esto forzado por la adultez que nos rodea, a quienes es obvio son instrumentos del poder, porque aunque no lo queramos aceptar, el poder es semi-omnipresente, atacando desde cualquier lado para cumplir las expectativas del sistema (sí, incluso tu familia).

 

Me gustaría abordar en este momento a la meritocracia como un deterioro que otorga reconocimiento, mediante la romantización del esfuerzo, sin ver la diferencia social bajo la que está cimentada, bajo la primicia “entre más haga, más merezco” incluso omitiendo el hacer por el sufrir.

 

Aquí se halla el sueño del universitario promedio, en donde notamos que el sistema solo implementa una idea y luego juega con el anhelo que le provocó al individuo y lo deteriora, explotando su vida, pues en este sueño se encuentra estudiar lo más posible, para sacar buenas notas, en las cuales se titule con honores y alguna empresa importante lo contrate, o ella/él emprenda su propia empresa, para así por medio de un salario alto (si es que lo alcanza), debido a su título honorario o las ganancias que su empresa genere, pueda trabajar así de 20 a 30 años, acumular suficiente riqueza para comprar casas, coches, una esposa hermosa, y así viaje por el mundo atado a su empresa o trabajo, y jubilarse a los 60 o 65 y disfrutar de lo que amasó en una vida llena de sacrificios  y trabajo «honesto», para que así solo disfrute de muy poco tiempo todo lo que invirtió de su vida y finalice su existencia debido a alguna enfermedad provocada por la constante preocupación de mantener y aumentar sus riquezas o por disfrutarlas (“eso sí que es vida”), por el contrario un individuo que no obtuvo buenas notas, y realizó todo lo contrario al ejemplo que vimos, es un fracasado y no es digno de tener comodidades, sino una vida llena de sufrimiento y sacrificio doble, creyendo que así alcanzaría su anhelo material (meritocracia). En el primer ejemplo podemos ver la vida de muchos ricos que actualmente viven en algunos fraccionamientos importantes en las ciudades, otros simplemente ya lo tenían y no requerían de hacer mucho para amasar aún más capital. Aquí hallamos un problema importante de mencionar, partiendo del segundo ejemplo del individuo que no logró todo eso, y está formado gracias al falso sueño de que la educación provee riquezas, y es que solo el 2% de todos aquellos que llegaron a alcanzar la educación llega al posgrado (maestría-doctorado) donde según cifras de censos educativos, se llega a ganar en promedio 52 mil pesos, viendo así un país de muchas personas que ganan muy poco y muy pocas personas que ganan muchísimo, viendo una clara desigualdad económica. Para esto me gustaría poner un ejemplo:

 

Juanito vive en las afueras de la ciudad, para asistir a la escuela secundaria necesita levantarse aproximadamente a las 4:30 de la madrugada para poder llegar a su escuela antes de 6:45, para esto necesita recorrer cerca de 7 kilómetros, pues alrededor de su zona no hay secundarias y además tiene que ir solo ya que necesita tomar 3 transportes, y si su mamá lo acompaña sería pagar pasajes dobles, además que su mamá trabaja doble turno diario y no les alcanza para comer lo suficiente y pagar la renta, pero a Juanito le gusta estudiar”.

 

Para muchos y el sistema, esta sería una vida ejemplar llena de sacrificios y sufrimiento, siendo aplaudida por muchos porque ese niño de 14 años sí quiere salir adelante, pero lo que nadie observa es que eso no debería de suceder, pues el alcalde de ese municipio debería de dejar de gastarse el dinero del pueblo e invertir en la educación, pero como también se romantiza el deterioro, me temo que todo se vuelve un discurso moralista, pues solo percibir que la sociedad aplaude eso, haciendo ver que desgastarse para hacer algo que es un derecho es se vuelve en un orgullo. Eso es la meritocracia, aplaudir el sufrimiento de otros que apenas sobreviven para perpetuar el privilegio de otros y que sirva de anhelo para aquellos que sufren.

 

Determinando así que se estudia y se sufre para ganar papel y se sueña mientras se realizan estas acciones, que algún día se conseguirán riquezas. El individuo estudia gastando su potencial cerebral para alcanzar uno de los objetos más efímeros, banales y sucios del mundo, lo cual parece una enorme contradicción de las capacidades humanas, pues se puede entender que el desarrollo mental y formativo es con el único objetivo de ganar dinero.

 

Los egresados del país que alcanzaron altos sueldos vieron pasar demasiados desertores por distintas situaciones económicas, sociales, psicológicas, entre otras, que muchos, y me atrevería a decir que todos ignoran, siendo este: El rezago educativo.

 

Pero, ¿por qué los estudiantes abandonan sus estudios si incluso les conviene permanecer ahí para ganar el anhelado dinero? Las respuestas podrían venir de tantos ámbitos que formarían discursos interminables, pero pocos de ellos parten de una visión solidaria, llena de empatía y crítica panorámica de la situación, las demás simplemente son respuestas llenas prejuicios clasicistas que se encargan de criminalizar a la pobreza como una respuesta inmediata frente al rezago educativo que enfrenta el país, prefiriendo culpar al joven de flojo, drogadicto, alcohólico, mal viviente y poco útil para la sociedad, como anormal, por haber abandonado la educación, que notar las claras influencias neoliberales en la educación, siendo esta una de las razones por las cuales estudiar cada vez sale más costoso, cuando la educación según el artículo 3 de la Constitución Mexicana debería ser LIBRE, GRATUITA Y LAICA (cuando no es ninguna de las tres), o al menos antes de la reformación del artículo. Todo esto priva al individuo de poder desarrollarse, o de al menos incorporarse de manera «normal» al sistema, y preferimos culpar a la persona que al sistema que lo orilla a esa situación, siendo que no comprendemos que las esferas de poder que rigen toda esta realidad, están diseñadas precisamente para enriquecer a quienes las manejan, y empobrecer a las masas, creando así desigualdad social en todos los ámbitos, como la superioridad de ciertos sectores para formar un país de más del más del 75% de pobres (visto en el ejemplo de Juanito), para que el resto sobrante, se lo disputen entre la clase media y la clase alta, denotando un sistema que queramos o no, nos deteriora sin piedad alguna por el anhelo constante al dinero por una vida según el discurso: más digna y próspera.

 

Lo que es importante notar es que la manipulación ocupada por el sistema depende directamente de explotar las debilidades de los manipulados y usarlas en su contra para prácticamente conseguir lo que se desee dentro de los parámetros de la realidad y lo humanamente posible de obtener, que es de hecho siempre algo material, pues una vez conseguida esta manipulación diaria se obtiene lo que ahora se percibe. Todo esto mediante ciertos puntos específicos como los de el lingüista Noam Chomsky que a continuación mostraré con ejemplos visibles de México:

 

1.- La estrategia de la distracción.

Mediante situaciones que causan ruido social se plantea generar algo que se conoce como una cortina de humo que desvía la atención para que un hecho se pase por alto. Como por ejemplo: los saqueos del 2017 en todo el país por la alza de la gasolina. Eso distrajo para sembrar el terror.

 

2.- Creación de problemas y después buscar soluciones.

Se crean problemas a propósito para causar en el público cierta reacción, con el fin de que este demande lo que ya se tiene previsto. Como por ejemplo: Crear situaciones económicas y sociales para criminalizar la pobreza y sembrar en la mente del poblador que la solución es salir de la pobreza porque ésta es mala, clasificando a esta como rateros, asesinos, violadores, etcétera.

 

3.- La estrategia de gradualidad.

Si se quiere implementar algo completamente inaceptable, la solución es aplicarla poco a poco, por años continuos para que pronto se vaya viendo como algo normal. Como por ejemplo: el neoliberalismo que fue impulsado desde los 80’s y 90’s, trayendo consigo a la precariedad, desempleo en masa, salarios inútiles, entre otras.

 

4.- La estrategia de diferir.

Es necesario si se quiere implementar algo duro e inmediato se planteé como algo “necesario” para que así la sociedad lo acepte como la única solución, como un bien común a futuro y beneficie a una élite. Como por ejemplo el alza de los impuestos, pues el discurso es que mejorarán las cosas a futuro con los ingresos públicos y la sociedad lo acepta porque es mejor aceptar una mejora a largo plazo para ver si eso cambia, y mantener a los gobernados en la fe de que todo será bueno.

 

5.- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

Se utiliza para dar un mensaje, para implementar una campaña, para publicidad, entre otras situaciones se aplica esta estrategia, diseñada para un público infantil, para que este mensaje debilite el pensamiento crítico de los que lo observan, para que este reaccione de la manera más apacible. Como por ejemplo: actualmente se ocupa a Susana Distancia, Vive sin drogas, y todas las campañas de publicidad de productos.

 

6.- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Se utiliza para abrir la puerta al inconsciente, para que así inserte ideas, deseos, miedos, temores, compulsiones y comportamientos, para que el análisis racional sea confundido. Como por ejemplo: El caso Paullet que conmocionó a México, los asesinatos y desapariciones que siembran terror, las historias de superación que conmueven al espectador y vayan introduciendo la meritocracia.

 

7.- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Es indispensable mantener al público en la total ignorancia, haciéndole casi imposible entender o comprender las nuevas tecnologías, los avances científicos y mantenerlo en un analfabetismo científico, mediante la mediocridad de la educación y lo que consume. Por ejemplo: Ahora en que al estado no le ha importado nunca implementación de la cultura y el conocimiento, es casi imposible pedirle a la sociedad que formó mediante estímulos externos a lo lógico y crítico y que votó ciegamente por este que ahora crea en la actual pandemia, y esto sirva después para decir que la pobreza es idiota.

 

8.- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Hacer ver mayormente en televisión mediante programas y propaganda que ser estupido es algo aceptable y que además está de moda. Como por ejemplo: Programas que prefieren implementar la fe a la razón, personajes que todos conocemos que carecen de vocabulario de comportamientos y haciendo ver que la ignorancia es cosa de México y además es pintoresca.

 

9.- Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer ver al individuo como el único culpable de su desgracia, a causa de su poca inteligencia, capacidades y esfuerzos, y en vez de cuestionarse su realidad solo se desvalida y se olvida de sí, concibiéndose como un fracasado, cuando ya vimos hasta este punto qué es lo que sucede. Como por ejemplo: La concepción del pobre como ignorante y culpándolo de eso, cuando las situaciones económicas no están en sus manos.

 

10.- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

A causa de avances acelerados de la tecnología en neurología, psicología, biología, sociología, el sistema hace uso de estos para conocer aún más a los individuos de lo que ellos se conocen. Como por ejemplo: El celular es una tecnología de punta que mediante más pases tiempo con este, va aprendiendo de tus gustos, de tu ubicación, de tu apariencia y creando una dependencia continua a revisarlo en promedio cada cinco minutos, pues te recompensa con estímulos de aceptación.

 

A partir de esto se comienza a edificar una realidad y una verdad que gracias a la manipulación constante que se vio anteriormente, es adoptada como algo completamente normal y entra en la cotidianidad, dado que no existe otra verdad, siendo así que como el filósofo francés Michel Foucault decía: «solo por la anormalidad sabemos lo qué es normal» infiriendo en esto que a partir de determinar lo excéntrico o exótico, sabemos lo que es normal a partir de su opuesto, y es aquí otra pregunta ¿Quién o qué determina esa normalidad? Y ¿Dónde se hallan aquellos discursos de los comportamientos, gustos y acciones adoptados por la sociedad que son los correctos? Ya que encontrando qué contiene esta dogmatización, sabremos cómo atacar la «normalidad llena de verdad» que Michel Foucault llamaba “El poder normalizador”, aquel que se ha visto ya.

 

Es importante recordar y darse un chapuzón en la historia para ver que la verdad se ha arrebatado muchas veces, así como los imperios han caído junto con sus sistemas jerárquicos (y ahora institucionales), su verdad ha mutado y se ha transferido en un círculo de poder para el control repartiéndola a la masa como el sentido de su existencia, como sucedía con todos aquellos poderes supremos en la historia, pero así como derrocharon poder, cayeron.

 

Algo que es importante mencionar, es que hasta hace unos cuantos siglos la idea de dios se venía desmoronando y tambaleando cada vez más con los racionalistas del siglo XVII cómo Rene Descartes, Spinoza, etc.. pues más personas comenzaban a leer la Biblia con más visión crítica y con obvio sentido común y se comenzaba a cuestionar el poder que la iglesia y la fe para dar respuestas a preguntas más complejas, aquellas que habían sido dadas por más de un milenio por la iglesia a toda Europa, después a América con la colonización y después de igual modo a África, que sería azotado por la colonización y prácticamente todo sitio en el que las potencias marítimas y comerciales europeas pisaran en el globo. Por fortuna existieron pensadores adelantados a su época que cuestionaron su entorno, siendo que estos ya existían desde hace mucho, personajes que en verdad notaban que algo no encajaba en lo que sus ojos miraban, como Galileo Galilei, Erasmo de Róterdam, Martín Lutero, Jean Jacques Rousseau, incluso en algunas acciones Miguel Hidalgo, por mencionar a algunos pocos que son perceptibles en el manto histórico. Al denotar a estos personajes me gustaría hacer un énfasis en la idea de que siempre se ha buscado arrebatar la ansiada verdad, pues como se ha mencionado, la iglesia y el acto de perpetuar a las almas en la gloria eterna han servido de control hacia los mortales desde hace casi dos milenios para tener poder por sobre los individuos y eso posiblemente explique el por qué una filosofía de amor al prójimo y bondad entre los individuos se transformó en muerte, saqueo, inquisición, sometimiento, riqueza y en una infinidad de injusticias cometidas por un sector que profesaba la fe y tranquilidad, pero a cambio de la sumisión y de la dogmatización que rigiera la vida en la no rebelión y la no crítica.

 

Quisiera hacer ver el como ciertos individuos descubrieron la llama del saber, aquella que se encontraba en los aposentos de la iglesia y el estado, dos sectores que resguardaban con recelo la verdad que tanto las minorías había buscado para llenar de luz a aquellos que veían con normalidad el entorno. Pero es importante aclarar que el saber es muy delicado, pues el saber está fuertemente ligado con la normalización, y es aquí donde no quiero que se caiga en una mala interpretación, pues la idea del saber correcto, aquella en la que determinada información es la correcta y la buena, ha sido manipulada a lo largo de la historia por las superestructuras de poder para justificar su sentido en sí mismos, y es allí donde quiero reivindicar el pensamiento libre de la humanidad, que se encuentra en el cuestionamiento, en el coraje de cambiar el entorno y en el arrebato de la peligrosa verdad para aclarar que el saber den estar al servicio de todos sin someter a otros.

 

Actualmente la verdad gira entorno al dinero, siendo que el que más dinero tiene es el que posee el secreto que antes poseyó la iglesia, el que más dinero tiene es el que más esclavos asalariados posee, como alguna vez los poseyó el rey o faraón, pues es esa persona la que contiene en su estilo de vida la perpetuidad de la comodidad y trascendencia, siendo que ahora todos desean seguir de distintas maneras y por distintos caminos esa verdad, que un día les llevó al cielo o paraíso, ahora se vuelven distintos para llegar al mismo punto: la riqueza.

 

Entendiendo que la iglesia ya no tiene el poder de antes, ni mucho menos el estado, sino ahora el dinero y las empresas, suplantando y obteniendo la verdad, formando ahora a los hombres y mujeres modelo a seguir, como una vez lo fueron los filósofos, los Césares, los santos, los Reyes, etc…para ser remplazados por los publicistas, los actores famosos, los empresarios, los millonarios, los emprendedores, etc… Es por ello que la verdad que ahora es el dinero, que dirige todos los sentidos y modelos de la vida, es necesario arrebatársela, ya que debemos despertar a todos de la burbuja social en la que ahora duermen, pues es precisamente este la raíz de todas las preocupaciones, ataduras, muertes y la pérdida del sentido a la vida si este se pierde o no se tiene o incluso no se llega a alcanzar, siendo educados en películas, programas de televisión, novelas e Internet, que “con dinero se puede conseguir prácticamente todo, menos felicidad , pero a quién le importa la felicidad cuando lloras en tu yate o en tu lamborghini” con ese discurso se le llega al dinero: “no me importa ser miserable si tengo millones como tal famoso”.

 

Algo que incomoda a la hora de ahondar en todo esto, es que esta verdad hace uso de determinadas herramientas de nuestro entorno para someter, formando así a los individuos para que estos sucesivamente formen a sus prójimos y vayan implementando mediante el ejemplo el «buen comportamiento» para decir:

 

– Esto sí es lo correcto (conservadurismo). Para así caer en la cuenta de que las personas mayores ya han renunciado a su libertad, debido a una resignación por no querer cambiar su zona de confort, en el ejemplo a seguir, pues estos han aprendido y adoptado un mecanismo de defensa mediante instrumentos ideológicos del sistema, para razonar que la resistencia o el cambio de su entorno es incorrecta, porque eso alteraría la comodidad, por eso rechazan sin pensarlo dos veces, toda revuelta social, el pensamiento libre y la varidad de posturas, tildándolos de “revoltosos”, “arguenderos”, “metiches”, “rebeldes”, etc… debido a que la crianza en este sistema nos ha mostrado que cambiar nuestro entorno está mal, aunque seamos capaces de hacerlo mediante la colectivización, y también está en contra de creer algo distinto a lo ya establecido, porque la gente libre de pensamiento es peligrosa, como aquella que apoya o piensa positivamente acerca de: La homosexualidad, El feminismo, el ateísmo, la liberación sexual, el tipo de música, el estilo de vestimenta, entre muchas otras. Pero esto no siempre fue así para ellos, pues solo haría falta adentrarse en la juventud de cada defensor de lo correcto actualmente, para saber que pensaban en ese momento similar a los jóvenes de ahora, pero gracias a una restricción aún más dura que la de ahora, se fueron acostumbrando al autoritarismo político y religioso de sus disciplinadores, todo esto fue criando a poco la idea de castigar, reprimir y violentar si se pensaba de distinta manera, y ser aceptados si hacían lo que estaba bien para los estándares de lo común, de igual manera como lo hacía el estado. A continuación en un repaso rápido de represión por pensar distinto:

 

Represión por exigencia a la alza del salario

– 1906, fábrica de hilados Río Blanco ( murieron entre 400 y 800 personas)

– 1906 en la mina de cobre de Cananea por exigir aumento de dos pesos.

 

Represión por querer pensar diferente y pedir lo que es digno y justo

– 1968, todos los sucesos injustos contra doctores y en especial a estudiantes en la matanza de Tlatelolco en ese año.

– 1971, el Halconazo, atentado nuevamente a estudiantes por exigir libertad política al presidente de ese entonces Luis Echeverría.

– 1971, Septiembre, el festival de Avandaro en donde se satanizó al Rock, siendo que a partir de ahí se prohibió este estilo de música en el país.

– 1974, el asesinato de Lucio Cabañas que encabezaba el movimiento guerrillero en México.

– 1994, reprobación del grupo conservador al surgimiento del EZLN que reivindicaba los derechos indígenas.

– 1995, matanza en Aguas Blancas por investigar la desaparición de uno de sus miembros.

– 2014, desaparición de 43 normalistas de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa Guerrero.

– Y las desapariciones continuas de periodistas, de activistas, de estudiantes y de mujeres que aún persisten.

 

Todo esto va formando poco a poco la mentalidad de que es normal reprimir y violentar si un individuo comienza a pensar distinto, para que este se vaya criando solo sin cuestionar, debido a una ideología claramente individualista, en la que unirse para alcanzar objetivos comunes está mal, temiéndoles a los seres con aspiraciones de libertad, pues son peligrosos para la comodidad de los de arriba, instruyendo a todos para que defiendan y se eduquen con base en esa idea. Por ello el sentido de vida se predica en alcanzarlo individualmente y a costa de lo que sea, mediante el acto competitivo, para así mantenernos en una prisión enorme en donde todos estamos ocupados todo el tiempo pensando en cómo seremos ricos y haciendo algo al respecto siempre (pero solos), es debido a ello que nos aterra colectivizarnos, pues creemos tener todas las capacidades para hacer algo realidad, e ignoramos que se nos arrebata nuestra naturaleza humana de ser seres sociales, siendo que es natural socializar con nuestros semejantes. Y lo que es más deprimente aún es que aunque los individuos sepan que son oprimidos, controlados y tengan percepción de lo que se ha mencionado, aún así se adentran en una arrogancia mediocre, al determinar que eso ya lo saben, pero por ese comportamiento lo ignoran, porque determinan que ya lo saben y no hay nada que hacer, y a partir de ahí, ese individuo fue cegado por su arrogancia, y el sistema se adentra en su cotidianidad para que ya no reciba otra idea distinta y siga rechazando toda propuesta y crítica del cambio hacia la realidad altamente perceptible para todos, lo cual es aterrador, pues aunque lo sepa lo niega.

 

Si la sociedad quiere cambiar, la sociedad tendrá que cuestionar su entorno, una vez hecho esto, los caminos serán perceptibles.

 

Las críticas que aquí se mencionan están llenas de ideas en contra de algo en específico, como lo que consideramos el sistema, denunciando cosas como esta:

 

La deficiencia en el sistema educativo para enseñar sexualidad es apropósito para que los estudiantes practiquen el acto sin conocimientos y corran el alto riesgo de tener un hijo a temprana edad para que se resignen y no tengan otra más que unirse al sistema trabajando.

 

Y no deslindando a los individuos, pero si haciendo ver que estos están a merced de instrumentos del poder que edifican lo que podemos ver y entender: nuestro entorno.

 

Quisiera concluir esta crítica con un mensaje, para hacer ver que lo que es normal no existe y es solo una construcción por el poder para estamentar la realidad en la que se erige la sociedad, volviendo cada vez más mediocre al sujeto, repitiendo tantas veces un mismo discurso en distintos medios de ahora, hasta que al final ese discurso se vuelva el pan de cada día.  Siendo estas ataduras las que vuelven al concepto de existir en una lucha continua que vuelve miserable al sujeto que cada vez está aún más sujeto, entendiendo que si no se normaliza como todos los demás, sufrirá discriminación, rechazos y exclusión de distintos sectores que forman el manto social. Y atacando desde los todos lados de la vida cotidiana, bajo la bandera de Esto es lo correcto, siendo así estos sitios como la escuela, el trabajo, la calle y peor aún, el hogar. Notando que la tranquilidad del pensamiento y acción libre son prácticamente imposibles en cualquier rincón al que se vaya.

 

Viendo así en que todo se esclarece, podemos entender que lo que percibimos como la vida que se encuentra frente a todos por descubrir, se puede analizar desde lo que se ha leído, se ha escrito y vivido, para darse cuenta que se vive en un mundo corrompido por sí mismo y por sus prácticas tan necias hacia querer alcanzar algo en la posteridad, aquello que llamamos trascendencia y que se nos es tan difícil, pero que la oferta aún está en alcanzarla por medio de acumular riquezas, viendo así que nadie puede alcanzarlas, más que solo un sector muy minoritario de cupo limitado tan desesperado por alcanzar en lo que tanto ha creído, aferrándose a ello como el moribundo a no abandonar lo que llamará vida. Es en esta situación cuando se hace notar la realidad del humano, como simple primate asustad, con el único anhelo de comer esa fruta en el pico del árbol que muy pocos podrán alcanzar, para darse cuenta de las palabras de Lao Tse para recalcar que el origen del sufrimiento se encuentra en el anhelo por todo aquello que no podemos tener. El punto no es precisamente en culpar al individuo de todas las acciones que realiza, sino de estudiar las distintas influencias que lo llevan a actuar de esa manera, por la verdad aceptada desde su conceptualización del mundo, pues atacar al individuo solo genera un deterioramiento que concluye en la confrontación de estos para separarse y estamentar aún más la individualidad, bajo la justificación de la subjetividad de los pensamientos, pues algo que es indispensable hacer notar es que no se trata de que exista una verdad absoluta, pero sí un accionar en donde se ejerza lo menos posible el poder para así ir deconstruyendo la normalización previamente construida que impedía la diversidad de formas de pensamiento que cuestionaban a lo ya dicho, y me parece importante resaltar la existencia de la resistencia y la insurrección de muchos movimientos, pues como decía Michel Foucault «donde hay poder, hay rebelión», pues es precisamente en ellos como el movimiento indígena, que muestra la postura de oposición al régimen colonial ya establecido para generar una incomodidad en este y provocando de este modo una alternativa ideológica y libertaria. No olvidándonos del movimiento LGBTIQ+ que cuestiona la normalización de la sexualidad en el argumento de que la naturaleza va más allá del marco normativo, pues la vida es basta y compleja. También al movimiento feminista que reivindica a la mujer del abismo luminoso en el que había sido colocada, entre muchos otros que buscan la visibilidad y deconstruir esa normalidad aceptada socialmente, pero siempre con una crítica y una noción de su entorno, mediante la inclusión, la empatía y la dignificación de aquellas y aquellos que han sido olvidados por ser, según la normalidad, como anormales, y peor aún, la propia identidad indígena, que es olvidada a propósito por ser un retraso para la idea de progreso instaurada por el sistema colonial, teniendo en cuenta que también se tiene una resistencia para reivindicar el valor de nuestra identidad indígena, porque esto ya no es la Junta de Valladolid de 1550 para discutir si la sociedad indígena tienen alma o no, pues ahora se dice que sí la tienen, y es descomunal en comparación a la nuestra tan urbanizada y contaminada de consumo.

 

En todos los sitios oprimidos hay rebeldes en contra buscando su dignidad.

 

La tarea histórica que se nos ha encargado ahora en las brechas generacionales en las cuales nos movemos con dificultad, es concebir desde ya mismo que la verdad ahora ya construida socialmente tiene que estar llena de libertad, e ir abriéndonos paso, pues si esta no se va adaptando en las actuales y nuevas generaciones, se olvidará la capacidad de la mente y olvidaremos nuestra propia trascendencia, ya que ahora no hay nada más cierto que el sentido de nuestra vida se debe buscar entre las dos formaciones, como lo es la vida (el inicio) y la muerte (el recuerdo). Es la responsabilidad de aquellos que poseen la causa de la rebelión a los que ahora la historia ha puesto sus ojos para guiar a la formación de un sujeto que piense más allá de lo establecido, criando en su vientre un individuo nuevo que por ahora levante la voz hacia todos aquello que ejerzan su poder por sobre los indefensos que conciben esa injusticia como normal, y así cree conciencia.

 

Un iPhone nuevo no es progreso, pero cuestionar ese dichoso progreso, sí lo es’.

 

Es ahora, cuando ese enardecido coraje se acumula al caer en la cuenta de la manipulación frente a la que hemos sido expuestos, para revertirlo y ver por la vida y la calidad de esta, y siendo así, no ocupar el conocimiento para académicos o intelectuales poco comprometidos y sin importancia de su entorno, pues el conocimiento es y debe ser para todos aquellos que no lo poseen, e impartirlo libremente a por doquier.

 

Más aún como estudiantes es necesario explotar nuestras enardecidas ganas de ver cambiar nuestro entorno y recrear a los poetas que nos dan amor y pasión, a los libros que nos mantienen cuerdos y a aquellos personajes de la historia que nos susurran que es posible cambiar lo que somos si tenemos la iniciativa y no sólo nos guiamos por a ver qué pasa, sino tomar la iniciativa y ver ciudades espléndidas de Arthur Rimbaud, en donde el hambriento come, el sediento bebe, el rechazado es aceptado, el solitario tiene amor, la mujer tiene libertad y el humano existente en esta mota de polvo en el infinito universo pueda vivir libre y morir libre sin miedo alguno, más que a lo incierto, llevándose la sonrisa de que no llegó a sufrir, sino a perpetuar su existencia, por el simple hecho de que vive.

 

Es justo eso lo que debe estar puesto en nuestras mentes y buscar la posteridad de nuestras enormes existencias.

 

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Cholollan | Radio Comunitaria

Somos el proyecto de comunicación indígena y comunitaria de San Andrés Cholula, asentado en San Bernardino Tlaxcalancingo, Puebla.