50 años después, la cita con la historia es hoy

Conservar la memoria.

Texto: Zazil Dorado

Foto: David Morales

 

La oscuridad engendra violencia

y la violencia pide oscuridad

para cuajar el crimen.

Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche,

para que nadie viera la mano que empuñaba

el arma, sino sólo su efecto de relámpago

| Rosario Castellanos |

 

Las dos de la tarde frente al parque Juárez fue la señal para que continuara la marcha de estudiantes de la BUAP, esta marcha que inició en Ciudad Universitaria por convocatoria de los propios estudiantes.

 

Este año es especial pues se cumplen 50 años desde aquélla noche en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco donde se reunieron cientos de estudiantes para hacer una marcha, que finalmente decidieron no realizar debido a que el ejército rodeaba la plaza y para evitar confrontaciones.

 

Nadie sabe cuántos muertos y cuántos desaparecidos hubo aquélla noche, los medios de comunicación nunca reportaron nada, los juegos olímpicos estaban en puerta y todo tenía que lucir como si la paz reinara en México. La memoria de esos muertos se ha conservado a partir de la gente que sobrevivió, intelectuales, estudiantes y activistas sociales que no permitieron que este hecho se diluyera en el tiempo.

 

La marcha avanza por el Boulevard 5 de mayo, compuesta por las distintas escuelas y facultades de la BUAP, entre ellos se encuentra el contingente de mujeres el cual lleva una manta y carteles alusivos al tema del aborto. Algunos jóvenes hacen pintas en la Fiscalía General del Estado con frases que son contundentes: “Ni perdón ni olvido”, “Las paredes se limpian nuestrxs muertxs no regresan”. El tema de las pintas ha generado en los últimos días una serie de opiniones en contra y a favor, por aquello del daño a la propiedad. En fin, los estudiantes decidieron tomar clases en la calle sobre Dignidad según alguno de los carteles alusivos.

Dos horas después las paredes lucían limpias.

El recorrido fue extenso, salió de C.U. al  Boulevard 5 de mayo recorriendo la 2 oriente  poniente hasta llegar a la  11 sur para llegar a la Avenida Reforma para desembocar en el Zócalo de la capital, los estudiantes invitaban a la gente que los veía a unirse, todo el tiempo hubo consignas, recordando a los 43 de Ayotzinapa así como 50 años del 2 de octubre del 68, exigiendo justicia para estos dos casos en donde estudiantes han sido el blanco de la represión sin tener a ningún culpable señalado o juzgado.

 

Muchos de los “mirones” como les llamaban, observaban con interés, por años esta marcha ya no era bien vista, además de que participaban poco los estudiantes. Algunas de las personas que veían pasar la marcha comentaban que estaba muy bien la exigencia de justicia por parte de los estudiantes ya que últimamente el país se ha llenado de violencia en especial para los jóvenes:

 

–  “Están en su pleno derecho de expresarse ya que las autoridades no han hecho nada al respecto, en Puebla ha habido mucha violencia. No es posible que hayan pasado 50 años y no se ha hecho justicia”.

 

–  “Se tienen que abrir las investigaciones para determinar las responsabilidades, la policía y la marina están para proteger a los ciudadanos no para proteger a los delincuentes”.

 

“El 2 de octubre, es una de las cosas horribles que han pasado en este país, en donde hay mucha corrupción, hay que movernos más y estar más unidos, pedimos que haya paz en este país”.  ¡“Ya basta”!

 

La libertad de expresión.

La llegada al zócalo fue al grito de: “Por qué, por qué, por qué nos asesinan si somos la esperanza de América Latina”, “2 de octubre no se olvida”, “Ni perdón ni olvido”, entre otras. Una vez asentados en el zócalo la mayoría permaneció alrededor del carro que hacía las funciones de estrado y  ahí se pasó el micrófono.

 

El primer turno fue de una chica que habló de lo difícil que es la participación social en un país donde siempre se busca callar a la gente, entonces recordó el caso de los estudiantes acusados de instalar una bomba, y cómo se violaron sus derechos humanos durante el proceso. Otro chico habló del caso de la escuela de Historia, en donde hubo un paro y cierre de la misma a consecuencia de la oposición de las autoridades para un acto político conmemorativo de los sucesos en Ayotzinapa.

 

“No bastarán mil años, cincuenta minutos de silencio uno por año, para la eternidad quedó el dolor, quedó el coraje, la impotencia de no poder castigar al culpable, Gustavo Díaz Ordaz, la propia historia te rechaza, pero es necesario que estés ahí para que nadie olvide, para que todos sepan que hubo un espurio mexicano que se atrevió a masacrar a sus hermanos, que fue en la plaza de las tres culturas hoy hace 50 años, el ejercito atacó sin misericordia, murieron estudiantes, gente del pueblo y hasta niños, no sabemos cuántos cayeron, jamás será el olvido”.

 

Estas palabras fueron escritas por una mujer que vivió esos días del 68 siendo estudiante de la preparatoria Benito Juárez, al terminar de leer hubo un aplauso general.

 

La conmemoración después de estos 50 años se ha convertido en un símbolo de la resistencia y participación social pero también de una deuda acerca de la justicia en este país ¿Será que sólo los estudiantes y algunos sectores sociales, conservan o enaltecen la memoria histórica de nuestro país? ¿Se hará justicia,  o se volverá un acto conmemorativo más de las instituciones? En este país en donde a veces parece que la memoria se extingue a favor de unos cuantos. Al parecer la respuesta sigue en el aire.

El olvido no es opción.
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Zazil Dorado Luna

Radialista y feminista con pasión por las letras. Interesada en proyectos ciudadanos y comunitarios.