Haciendo Milpa; libro que plantea la formación de comunicadores indígenas

 

"La radio indígena es una reivindicación política que ha de restablecer lo propio de cada pueblo como ejemplo de dignidad y de grandeza espiritual pero ha de organizarse con las exigencias que un medio moderno" - Virgilio Caballero. 

 

La milpa es uno de los cultivos que ha permanecido después de muchos siglos de su invención. Sin embargo, cuidar la milpa hoy es un poco más complicado que en épocas anteriores por que la calidad de los terrenos es más precaria.

 

Esa milpa, en la comunicación para el desarrollo de los pueblos indígenas y de la sociedad es la palabra.

 

La palabra es el elemento más antiguo que hasta hoy sigue vigente como instrumento del ser humano para recocernos como sujetos capaces de cambiar nuestra realidad, sin embargo, la palabra también esta siendo contaminada como la tierra.

 

En este contexto, el jueves 16 de Julio 2015 en la Biblioteca BS- IBBY México / A leer se presentó el libro “Haciendo Milpa”, una iniciativa de Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad A.C.

 

Leticia Cervantes, Comunicadora Purépecha

Leticia Cervantes, quien participa en las memorias del libro, cuenta que “Haciendo Milpa” es el resultado del taller “Estrategias de apoyo a la formación de comunicadores indígenas” entre formadores y capacitadores de los estados de Oaxaca, Chiapas, Puebla, Veracruz y Michoacán.

 

En el libro, cuenta Cervantes, comparte experiencias, reflexiones, praxis y sueños.

Después de un breve silencio… la comunicadora Purépecha recuerda a su compañero y maestro del andar radiofónico -Carlos Placencia; personaje de la comunicación indígena que el 21 de junio abandonó este mundo. 

 

Junto a él, Leticia enseñó a las autoridades y los comuneros de la Sierra Juárez a redactar noticias, o construirlas en la mente -porque muchos de ellos no sabían leer ni escribir- “fue una de las primeras experiencias de formación que me marcaron y que me permitió Carlos Plascencia vivir”.

 

Eugenio Bermejillo, Red de Comunicadores Boca de Polen

Eugenio Bermejillo, otro de los personajes ya bien conocidos en el mundo de la comunicación por  coordinar la Red de Comunicadores Boca de Polen dijo que muchos de los radialistas dedican gran parte de su tiempo a capacitar a nuevos compañeros porque hay una rotación de personas tan exagerada por ser un trabajo voluntario que todo el tiempo hay que hacer capacitación, pues considera importante tener buenos comunicadores dentro de las radios indígenas y comunitarias. 

 

Eugenio expresa que uno de los retos es “jalar una mayor permanencia de la gente en los proyectos radiofónicos y que la capacitación no sea la cosa técnica”.

 

Para el periodista y antropólogo Virgilio Caballero “lo indígena tiene que ser antes que nada una reivindicación política por encima de todo”.

 

Para Virgilio es indignante y aterrador que en nuestro país sobrevivan las formas de sometimiento esclavista que establecieron el sometimiento de subyugación, de aceptación de la miseria, formas de obediencia, que son todas ellas, las conductas reforzadas sobre las que trabaja la televisión mercantil multiplicando y profundizando lo que la esclavitud hizo con nuestra conciencia. Trescientos años se convirtieron ya en 500 años de sometimiento.

 

 Virgilio Caballero, Periodista Así es como los pueblos indígenas siguen sin ser reivindicados, reconocidos, respetados, aceptados, incorporados verdaderamente al criterio (ya no digamos al desarrollo) nacional.

 

Para Virgilio Caballero ni Juárez, ni la Revolución Mexicana, ni Vasconcelos, ni ningún educador se propuso nunca a enfrentar el tema de dónde esta lo que la esclavitud virreinal colonial sembró en los mexicanos, pues estas formas de sometimiento las ve en la vida cotidiana; en nuestras formas de ser, en la vaguedad, lo noble de nuestras conductas y nuestra incapacidad para decir sí o no.

 

 

Para el periodista y antropólogo los mexicanos siempre vamos a decir; yo te digo, yo te hablo, ya veremos, luego te molesto, yo te comunico, ya regreso, “horita” vuelvo, y el millón de actitudes  que conforman nuestro comportamiento cotidiano que tiene que ver con el sometimiento que nos impusieron los esclavistas españoles, y de esta no reivindicación política los pueblos indígenas siguen siendo los más sometidos y sufrientes de nuestro país.

 

Por ello -asegura- debe haber también una reivindicación política de la radio comunitaria, la radio indígena, pues debe partir de la denuncia de lo que es la vida de los pueblos indígenas.

 

 

Si la radio comunitaria, la radio indígena, la radio y la televisión pública no cumplen con su papel liberador de la sociedad no tiene justificación alguna su existencia.

 

“Me entusiasma que se reúnan formadores de comunicadores indígenas como lo hicieron en marzo del año pasado (2014) los que dan lugar a este libro, porque (la formación) sí es una preocupación de fondo” expresó Virgilio Caballero.

 

Cuenta que en México hay muchas más radios indígenas y comunitarias, tan solo en Oaxaca hay más de 100. 

 

Nos narra que le ha tocado formar algunas radios comunitarias de servicio publico en nuestro país, no solo en Oaxaca, sino en Quintana Roo y en Sonara, por lo que sabe muy bien que lo fundamental es que la radio cumpla su papel político, liberador, no solamente unitario, sino democrático para que exprese realmente las necesidades de la gente de la comunidad.

 

Considera que la programación es el asunto esencial de las radios comunitarias e indígenas, pues se preguntó ¿De qué sirve saber colocar por aquí un circuito, por allá un cable y más allá un aparato para transmitir si luego como ocurre con frecuencia esas radios se dedican todo el día a transmitir música comercial? 

 

Para Caballero la radio es un recurso de la modernidad que tiene sus necesidades, requerimientos, obligaciones y responsabilidades, por lo que no basta con tener el espacio de transmisión y los aparatos para transmitir, ni las ideas más o menos liberadoras, sino se exige profesionalmente la necesidad de capacitar al personal por actividades específicas; los que manejan las cuestiones técnicas, los que manejan las cuestiones de preproducción, los de producción, los de investigación de campo, los editores, los que están en la continuidad diaria y todo el día del manejo del micrófono. 
 

 

Piensa que otros pensarán ¡eso es de la radios mercantiles! Y no. Esto es mera necesidad de las radios, de todas las radios; indígenas, comunitarias, públicas y comerciales. 

 

Entonces, estas exigencias del medio deben ser tomadas en cuenta por los capacitadores al ser necesidades fundamentales, siendo esta una posibilidad y exigencia indudable de hacer de la comunicación indígena una comunicación efectiva a partir de una programación decidida por la cosmovisión y la vida cotidiana de la gente, pero también con reivindicación política de la protesta social, de la exigencia de la inconformidad, debe darle paso a la increíble injusticia que existe entre los pueblos indígenas de nuestro país. Todo eso no esta en las radios comunitarias-indígenas.

 

Asegura que los capacitadores o los directores de radios indígenas no se ocupan de sacar al aire esa inconformidad y esa indignación social que tiene una existencia concreta y real entre nuestros pueblos.

 

En pocas palabras, la radio indígena es una reivindicación política que ha de restablecer lo propio de cada pueblo como ejemplo de dignidad y de grandeza espiritual pero ha de organizarse con las exigencias que un medio moderno plantea.

 

Por lo anterior, el periodista y antropólogo Virgilio Caballero NO espera mucho de esta reforma en telecomunicaciones, le parece que lo que ha hecho en gran mediada es acorralar todavía más a las radios comunitarias, exigiéndoles que cumplan para tener las concesiones y poder legalizar su existencia los mismos requisitos que deben cumplir las radios y las estaciones de televisión comerciales, en cambio no tienen derecho (las radios indígenas y comunitarias) a publicidad, y lo que se esta ordenando como 1% del gasto gubernamental para dárselas a todas las radios que tienen legalizadas en el país parece mucho más un chiste que un propósito político real, además de condenar las radios (comunitarias e indígenas) a transmitir en 5 mil o 6 mil whats de potencia cuando mucho.

 

Finalmente, Virgilio Caballero dice “esto no debe desanimarnos, pues la necesidad de la comunicación comunitaria-indígena es aún mayor que antes, porque la indignación en que hoy viven nuestros pueblos la necesitan mucho más, sin dejar de lado la posibilidad de discutir hasta donde sea posible la legitimidad o el aprovechamiento de algunos recursos legales, pues es fundamental seguir creando radios comunitarias a partir de la voluntad de la gente sin solicitar permiso para utilizar las frecuencias”.

 

Descarga ”Haciendo Milpa” en su versión digital. El libro cuenta con licenciamiento recíproco.

 

 

 

 

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